El Ejecutivo porteño envió a la Legislatura un pedido para gastar $2,68 billones más de lo previsto. Entre aumentos de sueldos políticos y servicios de deuda, la Ciudad ajusta las tasas mientras el presupuesto vuela por los aires.
¿No era que no había plata? En un movimiento que ya genera chispas en la Legislatura, Jorge Macri presentó un proyecto para «inflar» el Presupuesto 2026 en la astronómica cifra de 2,68 billones de pesos. Con la excusa de la inflación, el Gobierno porteño sale a buscar recursos frescos para tapar los baches de una gestión que gasta más de lo que admite, mientras los vecinos ven cómo el costo de vida en la Ciudad no para de subir.
El desglose del gasto es, cuanto menos, polémico. El grueso de este «ajuste» presupuestario se lo lleva el gasto en personal, con una suba que supera los $950.000 millones. Mientras tanto, se destinan más de $160.000 millones adicionales solo para pagar intereses de deuda, un peso que parece ser la prioridad del Ejecutivo por sobre las urgencias de los barrios más castigados de la Capital.
Pero lo que más indigna es de dónde saldrá la plata. El proyecto deja en claro que el financiamiento vendrá principalmente de los impuestos que pagan los porteños: Ingresos Brutos, Sellos, Inmobiliario y Patentes. Es decir, la Ciudad pretende equilibrar sus desajustes financieros metiéndole la mano en el bolsillo a los comerciantes y propietarios, que ya no aguantan más la presión tributaria en un contexto de recesión.
Como si fuera poco, el proyecto de ley no se queda solo en el gasto. Jorge Macri también pidió autorización para emitir más deuda a través de Letras del Tesoro por $135.000 millones y, atención al dato: proponen actualizar el valor de las multas a $550 por unidad. Sí, leíste bien: mientras te piden más presupuesto, se aseguran de que las multas de tránsito y las infracciones sean más caras para seguir recaudando a costa del ciudadano.
El tratamiento parlamentario promete ser un campo de batalla. La oposición ya puso la lupa sobre el destino de los más de $733.000 millones en «servicios no personales», un ítem que históricamente ha servido para esconder contrataciones dudosas y gastos de publicidad. La Ciudad de Buenos Aires sigue siendo una de las jurisdicciones más ricas, pero también una de las que más presiona a sus contribuyentes para sostener una estructura estatal que parece no tener techo.
La pelota ahora está del lado de los legisladores. ¿Le darán un cheque en blanco a Jorge Macri para seguir ampliando gastos o exigirán transparencia total sobre dónde va cada peso de los contribuyentes? El debate recién empieza y la paciencia de los porteños está llegando a su límite.
