Desde una cárcel en Estados Unidos y con el abogado de Elon Musk, el empresario que financió campañas busca un acuerdo para regresar libre a la Argentina.
Federico “Fred” Machado no se va a quedar callado y la política argentina ya empezó a temblar. El hombre detrás del narcoescándalo que sacudió al Congreso y eyectó a José Luis Espert de su banca, está jugando sus últimas fichas en Oklahoma para volver al país antes de lo esperado. Mientras patea una pelota en el patio del penal, sus abogados de Quinn Emanuel —los mismos que defienden a los tipos más poderosos del planeta— negocian un acuerdo que lo dejaría en la calle en tiempo récord.
Lo que realmente tiene nerviosos a varios es el «hambre de revancha» de Machado. El empresario rionegrino está furioso porque, según su entorno, cuando tenía los bolsillos llenos para financiar campañas todos hacían fila para pedirle plata, pero cuando cayó en desgracia, la clase política le soltó la mano y lo dejó solo. ¿Quiénes fueron los que se beneficiaron con su billetera y ahora se hacen los distraídos?
Machado apunta a que le bajen los cargos de narcotráfico y lavado a una simple «estafa», lo que le permitiría pedir la excarcelación a fin de año computando el tiempo que ya pasó en Viedma. Si lo logra, el regreso de Fred a Buenos Aires no va a ser precisamente en silencio; ya lo busca hasta Netflix para filmar su historia. ¿Se animará a dar los nombres de todos los que lo buscaron para pedirle financiamiento?
La conexión legal también hace ruido: en Argentina lo defendió Francisco Oneto, el abogado del presidente Milei, lo que alimenta las teorías de que Machado tiene llegada a lo más alto del poder. Mientras tanto, en Estados Unidos, el estudio de Alex Spiro se encarga de que «los ricos y famosos estén por encima de la ley». Parece que para algunos, la justicia es cuestión de tener el contacto adecuado en el celular.
La cuenta regresiva es hasta junio. Si el acuerdo sale, a fin de año tenemos a Machado caminando de nuevo por nuestras calles y, posiblemente, con ganas de contar todo lo que sabe. El ventilador está listo y más de un político debe estar rezando para que la justicia norteamericana no le dé el visto bueno.
