11 mayo, 2026
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En escuelas del Conurbano y el interior del país prohíben el ingreso con mochilas para evitar que los alumnos lleven armas; los padres están entre la bronca y el pánico.

La educación argentina tocó fondo y ahora los chicos pagan los platos rotos de una sociedad que perdió el rumbo. En lugares como Villa Domínico y Virreyes, las mochilas pasaron a ser artículos prohibidos, reemplazadas por bolsas de plástico transparentes para que los directivos puedan ver qué llevan los alumnos. Lo que empezó como un «desafío viral» en TikTok se transformó en una psicosis colectiva que tiene a las familias viviendo una verdadera pesadilla a la hora de dejar a sus hijos en la puerta del colegio.

¿Hasta dónde vamos a llegar para «sentirnos seguros»? En Trelew ya encontraron mensajes de muerte en los baños y el ausentismo en algunas provincias supera el 60%. Es decir, más de la mitad de los pibes se quedan en su casa porque el Estado no puede garantizar que no les peguen un tiro en el aula. Mientras tanto, la solución oficial es que lleven los útiles en una bolsa de mandados, como si eso fuera a detener a un violento decidido a todo.

Los padres están furiosos y no es para menos. «Es una locura», dicen frente a las cámaras, mientras ven cómo la escuela se parece cada vez más a una unidad penitenciaria que a un centro de enseñanza. La justicia anda buscando menores por las redes sociales, pero el daño ya está hecho: el clima de sospecha entre compañeros destruyó la convivencia y transformó el recreo en un operativo de seguridad.

Lo más indignante es que las autoridades educativas se lavan las manos pidiendo que los padres «controlen el celular», mientras la presencia policial en las puertas de las escuelas se vuelve parte del paisaje cotidiano. ¿Realmente creemos que una bolsa transparente va a solucionar un problema de fondo que es mucho más oscuro y profundo?

Estamos normalizando el horror y disfrazándolo de prevención. Si la solución a la violencia escolar es quitarle la mochila a un nene, entonces ya perdimos la batalla antes de empezar.

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