17 junio, 2026
trabajadores-protesta

El panorama industrial y financiero bonaerense arranca junio con números en rojo y una marcada parálisis que golpea directo a los puestos de trabajo.

La caída del consumo y los planes de ajuste empresarial ya provocaron el cese de operaciones de firmas históricas y el achicamiento de sucursales bancarias en el interior.

La crisis económica continúa golpeando con fuerza el entramado productivo de la provincia de Buenos Aires, dejando un tendal de despidos, suspensiones y persianas bajas en sectores clave de la economía real. Uno de los golpes más duros de las últimas horas se registró en Campana, donde la multinacional estadounidense Cabot Argentina anunció el cierre definitivo de su planta tras más de 60 años de actividad. La firma, que era la única productora local de negro de humo —un insumo indispensable para fabricar neumáticos y caucho—, dejó en la calle a unos 90 empleados directos y otros 60 indirectos debido al desplome del consumo interno y al avance de las importaciones.

Este escenario crítico se replica en el cordón industrial del norte bonaerense. En Ramallo, la contratista Damluc cerró sus puertas dejando a 80 operarios sin empleo, abriendo una dura disputa por las indemnizaciones que la empresa intenta recortar amparándose en la «falta de trabajo». En la misma localidad, Welding Alloys envió telegramas de despido a ocho metalúrgicos por la escasez de nuevos contratos, mientras que en Pilar el gremio de Químicos se movilizó ante la firma Cascia por cesantías, y en Zárate se registraron protestas frente a la planta de Bayer tras desvinculaciones en la contratista Ameghino. Los datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) respaldan esta realidad, reflejando caídas interanuales de dos dígitos en la actividad manufacturera.

El sector del neumático y el financiero completan un panorama alarmante. Tras el masivo cierre de Fate meses atrás, la planta de Pirelli en Merlo paralizará por completo sus actividades entre el 15 y el 21 de junio ante el freno en las ventas, afectando a 650 operarios y recortando su esquema laboral de siete a cinco días semanales a partir de julio. Por su parte, la Asociación Bancaria se declaró en estado de alerta ante un proceso de achicamiento que incluyó el cierre de oficinas del Banco Supervielle, el fin de operaciones de la sede de Santander en Dolores programado para agosto, y la clausura de cuatro sucursales del Banco Hipotecario en Luján, Junín, Tigre y Tandil durante el mes de mayo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *