17 junio, 2026
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La recesión económica continúa golpeando con fuerza el consumo y los sectores clave de la actividad comercial.

En sintonía con la severa contracción que viene registrando la producción de automóviles nuevos, el mercado de los vehículos usados expone ahora un evidente y preocupante desplome. De acuerdo con los últimos datos sectoriales, el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 marca una caída del 5,04% en comparación con el mismo período del año pasado, lo que representa casi 40 mil transferencias menos en las calles argentinas.

Las cifras se vuelven todavía más alarmantes al poner la lupa sobre lo ocurrido recientemente. Según el relevamiento de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), durante el mes de mayo el derrumbe fue aún más significativo, alcanzando una baja interanual del 6,96% al registrarse apenas 154.830 unidades comercializadas (unos 10 mil vehículos menos en comparación con mayo de 2025). En medio de este panorama hostil, el Volkswagen Gol se sostiene de forma inercial como el modelo usado más requerido por los compradores.

Desde la entidad que agrupa a las agencias advierten que una parte sustancial de este descenso se fundamenta en la resistencia de los propios dueños de los vehículos a convalidar la baja de precios en el mercado secundario, sumado a la total inexistencia de tasas de interés financieras atractivas que permitan apuntalar la adquisición de estas unidades.

El mercado del auto usado transita un escenario de profunda inestabilidad desde el inicio del año, con subas y bajas constantes mes a mes. Esta coyuntura obliga a los vehículos usados a competir de forma directa con la variada oferta de rodados 0km, forzando nuevos análisis sobre la plaza comercial. Los especialistas del sector advierten que muchos propietarios se verán obligados a aceptar un ajuste mucho mayor en el valor de tasación si verdaderamente pretenden concretar la venta de sus unidades, un proceso de asimilación que demanda tiempo hasta encontrar el punto de equilibrio.

La crisis en el sector automotor se profundiza de manera transversal. En las concesionarias de las grandes firmas automotrices las alertas ya hablan directamente de un escenario de quebranto institucional, arrastrando caídas de hasta un 30% en los niveles de venta respecto del año pasado, incluso a pesar de sostener los valores de lista congelados para frenar el avance de las automotrices de origen chino. Los planes de financiación con incentivos múltiples no logran compensar la brutal licuación del poder adquisitivo de los salarios. Al mismo tiempo, la irrupción de modelos asiáticos a partir de las políticas de apertura de importaciones impulsadas por la gestión presidencial de Javier Milei ha desatado una feroz guerra de precios que hunde la sostenibilidad de los puntos de venta tradicionales.

El sector de segunda mano sufre la inviabilidad financiera actual. Las tasas bancarias vigentes para el financiamiento de vehículos usados no encuentran receptividad ni aceptación entre los potenciales clientes compradores, restringiendo las operaciones exclusivamente a casos muy puntuales y profundizando la parálisis del sector.

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