La investigadora superior del CONICET Raquel Lía Chan fue reconocida por la UNESCO y L’Oréal por sus aportes para mejorar la resistencia de las plantas a la sequía. Tras la distinción, remarcó la importancia de sostener la inversión en investigación y formación de científicos.
La profesora Raquel Lía Chan, investigadora superior del CONICET y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (CONICET-UNL), fue distinguida con el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO «Por las Mujeres en la Ciencia» 2026 por sus investigaciones sobre genes que mejoran la tolerancia de las plantas a la sequía.
Luego del reconocimiento, la científica destacó que el valor de su trabajo trasciende el desarrollo tecnológico y puso el foco en la importancia de formar nuevas generaciones de investigadores.
«Hay una contribución que a veces pasa desapercibida. Haciendo todo ese proyecto se generó un equipo de investigación con gente capaz de cubrir otras tres millones de cosas. En el interín uno forma a personas, les enseña a trabajar, les enseña metodología científica, les enseña cómo encarar las cosas. Tiene otro valor que es intangible en este momento, pero es la inversión que hace un país para tener el personal capacitado y seguir desarrollando cosas», expresó.
Para Chan, el premio representa el resultado de muchos años de trabajo colectivo y, al mismo tiempo, expone la situación que atraviesa el sistema científico y tecnológico argentino.
«Mi legado son las personas formadas, porque la investigación o el producto va a ser superado probablemente por cosas mejores, de acá a un tiempo. Lo importante es que uno deja gente que va a seguir avanzando», sostuvo.
La investigadora fue reconocida por transformar conocimientos de biología vegetal en innovación aplicada al sector agropecuario, a partir del descubrimiento de genes y mecanismos biológicos que permiten mejorar la tolerancia de las plantas frente a condiciones ambientales adversas. Ese trabajo fue aplicado al desarrollo de variedades de trigo, maíz, arroz y soja con mayor resistencia a la sequía.
La preocupación por el financiamiento del sistema científico
Chan también se refirió a la situación que atraviesa el sistema científico-tecnológico nacional y cuestionó la idea de financiar únicamente investigaciones con aplicación inmediata.
A comienzos de 2024, el vocero presidencial Manuel Adorni había defendido los despidos en el CONICET al señalar que el organismo debía concentrar sus esfuerzos en áreas como la bioeconomía o la inteligencia artificial aplicada a la medicina y no en investigaciones que consideró de dudosa utilidad.
Frente a esa visión, la investigadora sostuvo que la ciencia básica y la ciencia aplicada son complementarias.
«Para tener cosas novedosas, innovadoras y de bandera, tenés que hacer las dos cosas a la vez. No existe solo trabajar en ciencia aplicada, porque entonces tenés que aplicar lo que hicieron otros en otro lado», afirmó.
Según explicó, la investigación fundamental es la que permite que un país genere desarrollos propios en lugar de limitarse a adoptar tecnologías creadas en el exterior.
Para ilustrar esa idea utilizó una comparación con el fútbol, en pleno contexto del Mundial.
«Vos tenés Messi porque tenés 20 pibes jugando a la pelota en un potrero. Si no tuvieras esa cultura en nuestro país, no tendrías Messi, Maradona o el Dibu. Lo tenés porque hay una masa crítica atrás», ejemplificó.
En ese sentido, sostuvo que el sistema científico público cumple el mismo rol que ese «potrero», al permitir que miles de investigadores trabajen en distintas áreas, de donde eventualmente surgen descubrimientos de gran impacto.
«Es muy difícil apostar solo a los Messi», advirtió.
La pérdida de investigadores
Pese al reconocimiento internacional recibido, Chan manifestó su preocupación por el escenario que enfrenta actualmente el sistema científico argentino y señaló que percibe un «desprecio social» hacia el sector, algo que, según indicó, no había observado ni siquiera durante la crisis de 2001.
La investigadora alertó además sobre la salida de profesionales formados.
«Estamos perdiendo personas, muchas personas que se están yendo del sistema… el sistema científico va a persistir porque muchos nos vamos a quedar, pero golpeados, heridos de gravedad», expresó.
En particular, advirtió sobre la situación de investigadores de entre 35 y 45 años.
«Esos son los que tienen que tomar la posta, generar los grupos y seguir formando gente. Esos son los que se nos están yendo», remarcó.
También afirmó que el sector privado depende en gran medida de la formación que brinda el sistema público.
«Todas las empresas tecnológicas se nutren de la gente formada en las universidades públicas. Los doctorandos salen del sistema público», indicó.
En esa línea, sostuvo que sin esa inversión estatal las empresas tendrían mayores dificultades para contar con profesionales preparados para llevar adelante desarrollos tecnológicos o diseñar proyectos de negocios.
«Realmente no se entiende lo importante que es tener esto en el sistema público: instituciones que forman gente y nutren a todo el resto de la sociedad», concluyó.
Las ganadoras del premio internacional
La ceremonia de entrega del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO «Por las Mujeres en la Ciencia» se realizó en la sede de la UNESCO, en París.
Junto a Raquel Lía Chan también fueron distinguidas Liesl Zühlke, por África y los Estados Árabes; Felice Jacka, por Asia y el Pacífico; Sarah A. Teichmann, por Europa; y Gordana Vunjak-Novakovic, por América del Norte.
Las cinco científicas fueron reconocidas por sus contribuciones en áreas vinculadas a la salud y el medio ambiente, entre ellas la ingeniería de tejidos, la investigación genómica, la innovación agrícola y los estudios sobre el impacto de la nutrición en la salud mental.
