En un contexto de niveles récord de mora que afectan a millones de hogares, el Gobierno atribuyó el sobreendeudamiento a decisiones individuales de las familias. Especialistas consultados sostienen que el fenómeno responde al deterioro de los ingresos, el empleo y las condiciones financieras.
En un escenario de fuerte crecimiento de la morosidad que alcanza a millones de hogares, el Gobierno nacional atribuyó el sobreendeudamiento a las decisiones de quienes toman créditos, mientras distintos especialistas sostienen que el fenómeno está relacionado con la caída de los ingresos, el deterioro del empleo y las políticas económicas implementadas por la administración de Javier Milei.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó que “las personas deben saber hasta dónde pueden tomar créditos” porque no se puede “llevar la tarjeta al límite y después quedar apretado”. De ese modo, vinculó el incremento de la mora con el comportamiento de quienes acceden al financiamiento.
Sin embargo, economistas consultados por Página/12 plantean una interpretación diferente y sostienen que el aumento de la morosidad está asociado a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la disminución del empleo formal, la desregulación financiera y las elevadas tasas de interés.
Desde hace varios meses, economistas y entidades del sistema financiero vienen advirtiendo sobre el crecimiento de la mora, que alcanzó niveles que no se registraban desde hace más de dos décadas.
Los préstamos personales presentan un índice de irregularidad del 15%, mientras que las tarjetas de crédito llegan al 11%, los valores más elevados dentro del sistema bancario. Entre los proveedores financieros no bancarios, la situación es aún más compleja: la mora alcanza el 26% en las billeteras virtuales, el 48% en las cadenas de electrodomésticos y el 58% en las empresas de préstamos de «efectivo ya», de acuerdo con cifras del Banco Central.
Pese a esos indicadores, el Gobierno interpretó que el deterioro responde a un exceso de endeudamiento por parte de las familias, una explicación que, según los especialistas consultados, deja de lado el impacto que tuvieron la pérdida de ingresos y la reducción del empleo registrado.
Según esa visión, el crédito dejó de utilizarse principalmente para financiar proyectos de consumo o inversión y pasó a convertirse en un recurso destinado a afrontar gastos básicos como alimentos, tarifas y atención médica. En ese contexto, la expansión del financiamiento reflejaría las dificultades económicas de numerosos hogares para cubrir necesidades esenciales.
Aun así, Ravier vinculó el crecimiento de la morosidad con una recuperación del crédito. “Cuando una economía recupera el crédito, es normal que aparezca la morosidad”, sostuvo. Sin embargo, especialistas remarcan que el incumplimiento en los pagos difícilmente pueda considerarse un comportamiento habitual cuando alcanza los niveles más altos de los últimos veinte años.
El vocero presidencial también responsabilizó a las entidades financieras al señalar que, luego de varios años de baja actividad crediticia, habían perdido capacidad para evaluar adecuadamente el riesgo de quienes solicitan préstamos.
No es la primera vez que Ravier adjudica a otros actores las consecuencias del ajuste económico. Días atrás, frente al incremento de las tarifas de gas, había sugerido que las familias debían “abrigarse” antes de encender la calefacción.
Las explicaciones de los especialistas
La economista Delfina Rossi consideró que el Ejecutivo “insiste en responsabilizar a las familias por un problema que es estructural”. Según explicó, “el crédito funcionó como un placebo frente a la crisis de ingresos y empleo, pero cuando esa crisis se vuelve permanente ya no hay puente financiero que resista”.
Además, sostuvo que el endeudamiento no depende únicamente de decisiones individuales y señaló que resulta difícil para las familias escapar de los mecanismos y algoritmos utilizados por las fintech para incentivar la toma de créditos.
Por su parte, la socióloga Luci Cavallero, integrante de Movida Ciudad, afirmó que el crecimiento de la morosidad obligó al Gobierno a referirse al endeudamiento porque, a su entender, puso en discusión el relato oficial sobre una mejora de las condiciones de vida.
En ese sentido, cuestionó que se atribuya el problema a una supuesta falta de educación financiera y aseguró que el endeudamiento responde a causas estructurales que llevan a muchas familias a recurrir al crédito. Por ello, propuso debatir las razones económicas que explican el fenómeno antes de responsabilizar a quienes lo atraviesan.
Para Martín Burgos, economista del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación, la pérdida de ingresos no alcanza por sí sola para explicar el aumento de la mora.
A su criterio, también influyó el fuerte incremento de las tasas de interés, que quedaron por encima de la inflación luego de la desregulación financiera. En ese marco, cuestionó la respuesta del Gobierno y sostuvo que el oficialismo bloquea en el Congreso iniciativas destinadas a ofrecer alternativas frente al problema.
La economista Lucía Cirmi Obón, integrante de Paridad en la Macro, también cuestionó la explicación oficial. Recordó que al inicio de la actual gestión se eliminó el límite legal para los intereses punitorios de las tarjetas de crédito y señaló que, al mismo tiempo, el salario mínimo perdió cerca del 40% de su poder adquisitivo.
Según indicó, durante ese período la morosidad de las familias pasó del 2% al 12% en los créditos bancarios y del 8% al 27% en las billeteras virtuales. “La explicación oficial implicaría creer que todos se volvieron tontos el mismo día, justo durante los dos años de gobierno de Javier Milei”, expresó.
Por último, Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí, sostuvo que el crecimiento de la morosidad responde a una combinación de factores.
Entre ellos mencionó que las tasas de interés quedaron muy por encima de la inflación, del dólar y de la evolución de los salarios, con costos financieros superiores al 100% tanto en bancos como en fintech.
También explicó que numerosas familias comenzaron a reemplazar parte de sus ingresos por crédito para sostener el consumo, debido a que una proporción creciente de sus salarios se destina al pago de tarifas y otros gastos esenciales.
Finalmente, advirtió sobre la estrategia comercial de las entidades financieras, especialmente de las fintech, donde acceder a un préstamo resulta cada vez más sencillo mediante el uso de un teléfono celular, en un mercado con escasa regulación y tasas de interés elevadas.
