Ilan Mareco Vázquez fue encontrado muerto el lunes por la mañana en una vivienda de Santa Ana. Tras conocerse el resultado de la autopsia, la Justicia imputó a su madre por homicidio agravado por el vínculo.
La investigación por la muerte de Ilan Mareco Vázquez, el niño de 8 años que fue hallado sin vida en una vivienda de la localidad misionera de Santa Ana, incorporó un dato clave en las últimas horas. El informe de la autopsia determinó que el menor murió como consecuencia de una herida punzocortante en el cuello.
El resultado forense fue incorporado al expediente judicial y se convirtió en uno de los principales elementos de prueba en la causa contra su madre, María Marco, quien permanece detenida luego de recibir el alta médica por las heridas que, según la investigación, se habría autoinfligido.
El hecho ocurrió durante la mañana del lunes, cuando efectivos de la Policía de Misiones acudieron a una vivienda ubicada en el barrio Nueva Ciudad del Este tras un llamado al 911.
Al ingresar al domicilio, los agentes encontraron al niño sin vida sobre una cama y a su madre, de 30 años, semidesvanecida y con heridas cortantes en el cuello.
La mujer fue asistida por personal médico y posteriormente trasladada al Hospital Escuela de Agudos Ramón Madariaga, en Posadas, donde permaneció internada bajo custodia policial hasta recibir el alta.
Con el resultado de la autopsia, la causa fue recaratulada. La investigación dejó de tramitarse como homicidio seguido de intento de suicidio y pasó a calificarse como homicidio agravado por el vínculo.
La jueza Marina Karabin ordenó la detención de la acusada y dispuso que sea sometida a pericias psiquiátricas, además de recibir tratamiento psicofarmacológico conforme a la evaluación médica realizada en el Hospital Ramón Carrillo.
Durante las tareas periciales, los investigadores secuestraron un cuchillo y una maza hallados en la vivienda. Ambos elementos serán analizados para determinar si fueron utilizados durante el ataque.
Asimismo, los investigadores encontraron una carta que habría sido escrita por la mujer, documento que fue incorporado al expediente como una prueba de interés para la causa.
La familia residía en esa vivienda junto a las dos hermanas de la víctima, de 12 y 15 años.
El padre del niño, Manuel Vázquez, declaró ante los investigadores que la separación con la madre de sus hijos era reciente y que había estado precedida por episodios de violencia.
Según su testimonio, decidió abandonar el domicilio luego de haber sido agredido por la mujer y realizó una exposición policial.
“Ella me atacó, me levantó a las trompadas en la cama. Agarré mis cosas y me fui. Fui a la comisaría e hice la exposición para sacar mis cosas”, relató.
Además, familiares aportaron declaraciones en las que señalaron antecedentes de presuntos malos tratos físicos y psicológicos hacia los hijos, así como episodios previos de violencia y problemas de salud mental atribuidos a la acusada.
Desde el inicio de la investigación trabajaron en el lugar efectivos de la Policía Científica y el médico policial, quienes realizaron las pericias correspondientes para preservar la escena y reconstruir la mecánica del hecho.
