La Escuela Primaria N°1, fundada en 1862 por Domingo Faustino Sarmiento, sufrió graves daños durante los festejos por la clasificación de la Selección argentina. También fue afectada una escuela secundaria lindera y las clases fueron suspendidas.
La comunidad educativa de la Escuela Primaria N°1 de Merlo atraviesa momentos de profunda preocupación luego de que el establecimiento fuera saqueado, vandalizado e incendiado durante los festejos por el triunfo de la Selección argentina. Como consecuencia de los destrozos, los alumnos no pudieron asistir a clases y el personal docente trabaja para recuperar las instalaciones.
El edificio, inaugurado en 1862 por Domingo Faustino Sarmiento, sufrió importantes daños. A pocos metros también fue atacada la Escuela Secundaria N°25, lo que agravó el impacto sobre la comunidad escolar.
Entre las familias afectadas se encuentra Johana, madre de dos estudiantes, quien expresó su tristeza por lo ocurrido y destacó el esfuerzo que realizan los docentes para poner nuevamente en condiciones el establecimiento.
«Los nenes no tienen clases, las docentes tienen que estar limpiando. Te da bronca, tristeza, ganas de llorar», manifestó.
Cómo fue el ataque
Según relataron los damnificados, los responsables ingresaron al edificio a través de los techos, forzaron puertas y provocaron importantes destrozos en distintos sectores de la escuela.
Además de los daños materiales, los atacantes robaron productos del kiosco escolar, se llevaron la bandera e incendiaron los tanques de agua, dejando al establecimiento en condiciones que impidieron el normal desarrollo de las actividades.
La violencia también alcanzó a la Escuela Secundaria N°25, ubicada junto al histórico edificio.
«Esto ya no es un festejo»
Johana aseguró que episodios similares ya habían ocurrido durante celebraciones futbolísticas anteriores y sostuvo que lo sucedido excede cualquier manifestación deportiva.
«No son festejos, pasa a ser vandalismo. Son delincuentes», afirmó.
La suspensión de clases también afectó especialmente a los alumnos que esperaban cerrar las actividades antes del inicio del receso invernal.
La mujer contó que su hija, al enterarse de que no podría asistir a la escuela, rompió en llanto.
«Cuando se enteró de que no podía ir a la escuela, se puso a llorar», relató.
Además, explicó que la institución tenía previsto realizar un acto de despedida previo a las vacaciones, aunque todavía no está confirmado si podrá concretarse debido al estado en que quedó el edificio.
Reconocimiento a los docentes
Por último, la madre destacó el compromiso del personal educativo, que comenzó de inmediato con las tareas de limpieza y recuperación del establecimiento pese a los importantes daños sufridos.
«Mil gracias a las docentes que están trabajando en la escuela, porque le siguen poniendo ganas cuando no es la primera vez que pasa», concluyó.
