14 agosto, 2026
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Una investigación reveló que el uso problemático de internet está asociado con mayores niveles de estrés, irritabilidad y dificultades para desconectarse. Los especialistas recomiendan cambiar hábitos para evitar caer en un círculo vicioso.

Después de una jornada intensa, muchas personas buscan relajarse navegando por redes sociales, comprando por internet o jugando desde el celular. Sin embargo, un estudio publicado en la revista científica PLOS One advierte que estas conductas podrían generar el efecto contrario y aumentar el estrés.

La investigación, realizada por especialistas de la Universidad de Duisburg-Essen (Alemania), concluyó que quienes presentan un uso problemático de internet experimentan un peor estado de ánimo, mayores niveles de irritabilidad y una necesidad constante de seguir conectados.

Un círculo difícil de romper

Según los investigadores, muchas personas recurren a internet para mejorar su humor, pero ese alivio suele ser temporal.

El problema aparece cuando el tiempo frente a la pantalla reemplaza otras actividades esenciales como dormir, estudiar, trabajar, hacer ejercicio o compartir tiempo con familiares y amigos. Esto puede generar un círculo vicioso en el que el malestar impulsa a conectarse más, sin resolver el problema de fondo.

¿Qué es el uso problemático de internet?

El estudio define como uso problemático aquel que provoca consecuencias negativas en la vida cotidiana, como descuidar responsabilidades, relaciones personales o el bienestar físico y emocional.

Durante la investigación, 900 participantes respondieron durante dos semanas cuestionarios diarios sobre su estado de ánimo, niveles de estrés y tiempo de uso de internet. Los resultados mostraron que las personas con mayor dependencia digital tendían a sentirse peor y tenían más dificultades para controlar sus hábitos.

Los especialistas remarcaron que el problema no depende únicamente de la cantidad de horas conectados, sino de la pérdida de control sobre ese comportamiento.

¿Por qué cuesta tanto dejar el celular?

Los expertos explican que las redes sociales y muchas aplicaciones están diseñadas para captar la atención mediante recompensas variables e impredecibles, un mecanismo similar al utilizado en los juegos de azar.

La posibilidad constante de encontrar un contenido interesante mantiene activo el sistema de recompensa del cerebro y favorece el llamado «scroll infinito», haciendo más difícil abandonar la pantalla.

Además, el miedo a perderse una novedad y la ausencia de un punto natural para detenerse prolongan el tiempo de uso.

Cómo reducir el tiempo frente a las pantallas

Los investigadores recomiendan reemplazar el tiempo de conexión por actividades concretas que resulten gratificantes, como hacer ejercicio, reunirse con amigos o desarrollar un hobby.

También aconsejan mantener el celular fuera del alcance inmediato, utilizar bloqueadores de aplicaciones o eliminar temporalmente aquellas plataformas que generan un uso compulsivo.

El objetivo no es abandonar por completo la tecnología, sino recuperar el control sobre su uso y evitar que interfiera con otras áreas importantes de la vida.

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