Una novela sobre el vínculo entre una nieta y su abuela sobreviviente del Holocausto, un ensayo que revisa las ideas del progresismo en la Argentina actual y una obra de la escritora mexicana Socorro Venegas sobre la pérdida de la lengua materna. Tres propuestas literarias con historias y miradas muy diferentes.
La literatura vuelve a ofrecer historias capaces de recorrer la memoria personal, los debates políticos y la identidad cultural. En esta oportunidad, tres libros se destacan por abordar esos temas desde perspectivas muy diferentes: “Eye y yo”, de Julieta Cayetina y Dennis Smith; “Progresismo, levántate y anda”, de Hernán Vanoli; y “Leche de silencio”, de Socorro Venegas.
Una de las obras recupera la historia real de una sobreviviente del nazismo y la búsqueda de su nieta para reconstruir su pasado. Otra propone revisar el presente y el futuro del progresismo en la Argentina. La tercera se interna en la pérdida de una lengua indígena y en la relación entre idioma, identidad y memoria.
“Eye y yo”, de Julieta Cayetina y Dennis Smith
“Eye y yo” nació como una historia real que llegó al teatro en 2018 y que ahora se publica en formato de novela. El libro recupera la relación entre Mariana y su abuela Esther Cajg, una mujer judía polaca que sobrevivió al nazismo.
La narración está atravesada por el duelo de la nieta después de la muerte de su abuela, a quien llama Eye o Baba, y por la necesidad de reconstruir su historia familiar. Desde una primera persona íntima, Mariana se dirige a su abuela en segunda persona y establece una suerte de diálogo que funciona como uno de los ejes del relato.
Uno de los elementos centrales de la historia es el número que Eye llevaba tatuado en el campo de concentración de Auschwitz. Su nieta intenta recuperar ese número, al punto de querer llevarlo también tatuado en su propia piel.
La obra puede verse en el Palacio Libertad durante funciones especiales de agosto, los días 28, 29 y 30 a las 20. En el libro, firmado a cuatro manos, la búsqueda adquiere una dimensión más precisa y personal.
Los capítulos recorren diferentes momentos de la vida de Mariana y por momentos se acercan al formato de un diario íntimo, con recuerdos de la infancia y la adolescencia, encuentros familiares, relaciones y escenas del presente.
También incorpora el testimonio que Eye brindó en 1996 a una mujer vinculada con la Fundación Steven Spielberg, como parte de un proyecto destinado a registrar las historias de sobrevivientes de la Shoá en distintos lugares del mundo.
A ese relato se suman las conversaciones con Eugenia Unger, amiga de Eye y también sobreviviente, y con su hermano José. Allí aparece la historia de una mujer que logró reconstruir su vida en Argentina y formar una familia.
El abuelo de la narradora, Cajg Szmul, figura además como el sexto nombre de la lista de Schindler en la que Steven Spielberg se inspiró para su película.
El libro funciona así como una forma de preservar una voz familiar y evitar que esa memoria se pierda. La frase de Primo Levi elegida como epígrafe resume uno de sus ejes: “Comprender es imposible, conocer es necesario”.
“Progresismo, levántate y anda”, de Hernán Vanoli
El segundo libro propone una mirada completamente diferente. En “Progresismo, levántate y anda. Ocho ensayos de interpretación nacional para superar la parálisis y arriesgar otro futuro”, el sociólogo y consultor Hernán Vanoli analiza qué significa ser progresista en la Argentina actual.
El autor parte de una pregunta central: “¿El progresismo ha muerto? Que viva el progresismo”. Entre el kirchnerismo y el gobierno de Javier Milei, Vanoli plantea distintos interrogantes sobre el lugar que ocupa actualmente esa identidad política.
El libro está compuesto por ocho ensayos breves que buscan revisar algunos de los que considera “puntos ciegos” del progresismo. Entre ellos aparecen la tendencia a demonizar a los empresarios, con Marcos Galperín como ejemplo, la mirada condescendiente sobre los sectores pobres, la idea de que el nacionalismo es necesariamente reaccionario y las dificultades para conectar con las clases medias bajas.
También analiza la relación de determinados sectores de clase media con el Estado y la dificultad para construir un vínculo afectivo con lo público. Según la mirada del autor, ese vínculo quedó afectado por la percepción de que el Estado es un espacio atravesado por políticos corruptos y que su función terminó asociándose con la necesidad de sobrevivir o esperar una oportunidad mejor.
Vanoli sostiene además que parte de los sectores populares votaron a Milei como consecuencia de las falencias del Estado y plantea la necesidad de revisar las propias responsabilidades del progresismo.
El autor, que también trabaja como consultor en estudios de mercado, tallerista de escritura creativa y conductor del podcast “Desinteligencia Artificial” junto a Marcos Zurita, incorpora investigaciones de opinión y resultados de focus groups.
En sus páginas aparecen temas vinculados con las clases medias, los tatuajes y su relación con lo nacional, la cultura popular, los empresarios y los sectores pobres.
Vanoli plantea que la sociedad argentina tiene un “temperamento liberal silvestre” y sostiene que, desde la crisis de 2001, se construyó una doble vara entre la vida privada y la vida pública de quienes se identifican con el progresismo.
Su propuesta apunta a distinguir moral, cultura de izquierdas, republicanismo, liberalismo y progreso, para recuperar una mirada optimista sobre el futuro. En ese recorrido, plantea dejar de buscar culpables por la crisis del progresismo y concentrarse en reconstruir esa identidad.
“Leche de silencio”, de Socorro Venegas
La tercera propuesta es “Leche de silencio”, de la escritora y editora mexicana Socorro Venegas, publicada por el sello español Páginas de Espuma.
El libro parte de una pregunta vinculada con la historia familiar de la autora: por qué no habla la lengua de su madre.
A partir de ese interrogante, Venegas construye una memoria personal relacionada con el lenguaje, la infancia y la identidad. La obra recupera la historia de las mujeres de su familia y se detiene especialmente en la pérdida del náhuatl, la lengua indígena vinculada con sus raíces maternas.
El texto combina diferentes géneros y se mueve entre la memoria poética, el ensayo, la autobiografía imaginaria, la novela sin ficción, la literatura del yo y el manifiesto de resistencia cultural.
La autora se enfrenta a la historia de su madre, su abuela y una tía sordomuda para explorar cómo se produjo la desaparición de esa lengua familiar. El proceso también permite abordar la forma en que las raíces indígenas fueron ocultadas en México en nombre de una idea de progreso relacionada con la supervivencia.
Para Venegas, la desaparición de una lengua materna puede representar también la pérdida de una parte de la identidad y de los propios orígenes.
La escritora presentó la obra recientemente en Buenos Aires, durante la última Feria de Editores (FED).
En declaraciones citadas en el material, Venegas explicó que la escritura del libro la llevó a profundizar en sus propios orígenes y en una herencia cultural que, según su mirada, muchas generaciones dejaron de conocer.
El recorrido de la autora también está relacionado con la recuperación de voces femeninas latinoamericanas. Venegas creó Vindictas, una colección dedicada a recuperar obras de escritoras latinoamericanas que fueron relegadas por el canon literario del siglo XX.
Los tres libros ofrecen así recorridos diferentes: la memoria familiar y el legado del Holocausto, una revisión del progresismo argentino y la recuperación de una lengua como forma de preservar una identidad cultural.
