27 septiembre, 2026
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Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires encabezan la medición, mientras que Formosa registra el menor puntaje. El estudio compara la situación de la infancia en las 24 jurisdicciones y muestra dónde persisten las mayores desigualdades.

El lugar donde nace y crece un niño en Argentina puede marcar diferencias profundas en sus oportunidades. El acceso a una alimentación adecuada, la calidad de la educación, la atención sanitaria y el nivel de exposición a determinadas situaciones de violencia no se distribuyen de la misma manera a lo largo del territorio nacional.

Así lo muestra el informe “Crecer en Argentina. Panorama provincial de la infancia”, elaborado por UNICEF, que construyó un índice para comparar la situación de niños, niñas y adolescentes en las 24 jurisdicciones del país.

La medición contempla cuatro dimensiones: condiciones materiales, educación, salud y violencia, a partir de información disponible entre 2016 y 2025.

El resultado evidencia una Argentina atravesada por fuertes diferencias territoriales. El promedio nacional del índice alcanzó 0,630 sobre 1 en 2025, pero las diferencias entre provincias son marcadas.

Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires encabezan la clasificación, ambas con valores superiores a 0,8. En el extremo opuesto aparece Formosa, con 0,349.

Para UNICEF, estas diferencias no pueden explicarse únicamente por la situación económica. Las condiciones materiales tienen un peso importante, pero también influyen el acceso y desempeño educativo, las condiciones de salud y los indicadores vinculados con la violencia.

“Las oportunidades de las niñas, niños y adolescentes dependen, en gran medida, de la provincia en la que nacen y crecen”, señaló Alejandra Beccaria, Oficial de Monitoreo de UNICEF Argentina.

Una mejora que no alcanzó para cerrar la brecha

La comparación con 2016 muestra un dato positivo: el índice nacional pasó de 0,569 a 0,630, lo que representa una mejora del 11%. Además, 22 de las 24 jurisdicciones aumentaron su puntaje durante el período analizado.

Pero mejorar no necesariamente significa alcanzar a las provincias que ya estaban mejor posicionadas.

El caso de Chaco es representativo. Fue la jurisdicción que más incrementó su índice, al pasar de 0,322 a 0,436. Sin embargo, continúa entre las provincias con los valores más bajos.

La explicación está en las desigualdades estructurales acumuladas. Una provincia puede registrar una mejora significativa y, al mismo tiempo, continuar enfrentando grandes dificultades para garantizar condiciones similares a las de las jurisdicciones más favorecidas.

Las condiciones materiales explican una parte de la diferencia

La dimensión vinculada con las condiciones materiales fue una de las que más avanzó. El indicador considera los recursos disponibles en los hogares, la pobreza monetaria extrema y las necesidades básicas insatisfechas.

En 2025 alcanzó el valor más elevado de toda la serie y la mejora se extendió a todas las jurisdicciones.

CABA, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz quedaron en los primeros lugares, mientras que Chaco, Santiago del Estero y Corrientes se ubicaron entre los últimos.

Sin embargo, desde UNICEF advierten que mejorar los ingresos no alcanza por sí solo para reducir las desigualdades. Las diferencias también aparecen en servicios esenciales y en las oportunidades que tienen los chicos para desarrollarse.

Educación: estar en la escuela no garantiza aprender

La educación presenta uno de los mayores desafíos. El indicador nacional alcanzó 0,477 en 2025, prácticamente en el mismo nivel que al comienzo de la serie y con una caída del 1% respecto de 2016.

Tierra del Fuego y CABA volvieron a ubicarse entre las jurisdicciones con mejores resultados. En el extremo inferior aparecen Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Misiones.

El índice contempla variables como asistencia escolar, finalización de la secundaria, aprendizajes y acceso a herramientas digitales.

Para UNICEF, el problema no pasa solamente por garantizar que los chicos concurran a la escuela, sino por conseguir que esa asistencia se traduzca en aprendizajes de calidad, trayectorias educativas completas y egreso efectivo de la secundaria.

Las diferencias en estos aspectos pueden tener consecuencias que exceden la etapa escolar y trasladarse posteriormente al acceso al empleo, los ingresos y las oportunidades de los jóvenes.

Salud: el único indicador que retrocedió

La situación más preocupante aparece en la dimensión de salud. El promedio nacional fue de 0,515 en 2025, un 19% inferior al registrado en 2016.

Es, además, el único de los cuatro componentes que retrocedió durante el período.

El indicador reúne variables como mortalidad infantil evitable, cobertura de vacunación y bajo peso al nacer.

Neuquén, Tierra del Fuego, Chubut y Jujuy obtuvieron los mejores resultados, mientras que Formosa, Corrientes y Chaco quedaron entre las jurisdicciones con peores registros.

Uno de los datos que más preocupa está relacionado con la vacunación: según el informe, su indicador registró una caída del 38% durante el período analizado.

UNICEF plantea que sostener las políticas de vacunación, fortalecer la atención primaria y garantizar los cuidados durante el embarazo y la primera infancia resulta fundamental para reducir las diferencias territoriales.

Violencia: un indicador particular

La cuarta dimensión analizada es la violencia. En esta primera versión del índice, UNICEF la representa mediante el indicador de embarazo en niñas menores de 15 años.

En este caso, la evolución nacional fue favorable y el índice alcanzó 0,854 en 2025.

CABA, La Pampa, Tierra del Fuego, Chubut y Santa Cruz aparecen entre los mejores resultados, mientras que Formosa vuelve a ubicarse en el extremo inferior.

Una radiografía de las desigualdades

El informe de UNICEF deja una conclusión que va más allá de un simple ranking provincial: Argentina mejoró en varios indicadores de infancia durante la última década, pero las diferencias territoriales continúan siendo profundas.

El lugar de nacimiento sigue teniendo un peso considerable en las oportunidades que tendrán niños y adolescentes.

Por eso, el organismo plantea que el índice puede utilizarse como una herramienta para identificar prioridades, orientar políticas públicas y evaluar resultados.

La respuesta, según UNICEF, tampoco puede ser idéntica para todas las provincias. Las diferencias entre territorios requieren políticas específicas y una coordinación entre Nación, provincias y municipios para atacar los problemas que aparecen con mayor intensidad en cada jurisdicción.

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