27 septiembre, 2026
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La Casa Rosada reconoce que el vínculo con Caracas mejoró después de la asistencia brindada tras los terremotos, pero no prevé restablecer plenamente las relaciones diplomáticas en el corto plazo. El Gobierno espera avances concretos hacia elecciones democráticas y sigue pendiente la liberación del abogado argentino Germán Giuliani.

El Gobierno nacional no tiene previsto restablecer plenamente las relaciones diplomáticas con Venezuela hasta que se registren avances concretos hacia la realización de elecciones democráticas. En la Casa Rosada reconocen que el vínculo con la administración de Delcy Rodríguez mostró una mejora durante los últimos meses, aunque aseguran que no existe un plan inmediato para reabrir la embajada argentina en Caracas.

“Hasta que no se restablezca la democracia, difícil”, expresan desde el Ejecutivo. La postura oficial apunta a evitar decisiones apresuradas, pese a los gestos registrados desde junio, y mantener abiertos únicamente los canales considerados necesarios para cuestiones humanitarias, consulares y operativas.

La misma posición sostienen otras áreas del Gobierno. El terremoto que afectó a Venezuela permitió recuperar contactos directos después de casi dos años de ruptura y generó una mejora en la relación bilateral, pero ese acercamiento no derivó en una decisión de normalizar plenamente los vínculos.

“No descartamos profundizar el diálogo, pero no hay un plan de avance en este momento”, sostienen en Nación.

La definición también representa un freno a las expectativas que habían surgido durante agosto sobre una eventual reapertura gradual de las relaciones. Luego de las misiones consulares enviadas tras los terremotos, algunos sectores oficiales analizaban una posible hoja de ruta para reactivar progresivamente el vínculo bilateral.

Sin embargo, la evaluación actual es más cautelosa y vuelve a ubicar la evolución democrática de Venezuela como la principal condición para avanzar hacia una normalización diplomática.

Sin representación diplomática activa en Caracas

La Argentina no cuenta actualmente con una representación diplomática activa en Caracas. El vínculo entre ambos países se quebró después de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024, cuando el Consejo Nacional Electoral proclamó ganador a Nicolás Maduro sin publicar las actas completas.

La oposición, en tanto, presentó documentación con la que sostuvo que Edmundo González Urrutia había obtenido la mayoría de los votos.

Desde entonces, el presidente Javier Milei adoptó una posición de fuerte confrontación con Maduro. Tras la operación estadounidense que terminó con su captura en enero, el mandatario argentino sostuvo que González Urrutia debía asumir porque había ganado las elecciones de 2024.

“Tiene un mandato que asumir, es el presidente electo, Maduro era un usurpador de poder”, afirmó en ese momento.

Milei también aseguró que la Argentina estaba dispuesta a colaborar con una transición hacia una Venezuela “libre, democrática y próspera”.

La llegada de Delcy Rodríguez a la conducción interina abrió, sin embargo, un escenario diferente. La Casa Rosada acompañó la estrategia de Donald Trump para administrar la transición y redujo la exposición pública sobre la política interna venezolana.

De todos modos, el Gobierno argentino mantuvo como referencia la necesidad de reconstruir las instituciones democráticas y resolver la cuestión de la legitimidad electoral.

Las negociaciones internas y la cuestión electoral

Durante los últimos meses, ese proceso comenzó a registrar algunos movimientos. Estados Unidos impulsó una negociación entre el chavismo y un sector de la oposición, que ya derivó en acuerdos vinculados con la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y otras reformas institucionales.

La próxima ronda de conversaciones está prevista, de manera tentativa, para la segunda mitad de septiembre. La delegación opositora busca incorporar garantías políticas, libertades civiles y la cuestión electoral a la agenda de negociación.

Hasta el momento, sin embargo, no existe una fecha acordada para la realización de nuevas elecciones.

Para el Gobierno argentino, esos avances todavía no resultan suficientes para avanzar con una reapertura formal de la representación diplomática en Caracas.

Los terremotos, el punto de inflexión en la relación

La emergencia generada por los terremotos de junio representó un punto de inflexión en el vínculo entre Buenos Aires y Caracas. Pablo Quirno retomó contactos con las autoridades venezolanas para coordinar la asistencia y el Gobierno argentino pudo enviar personal consular para atender a ciudadanos argentinos.

La administración de Delcy Rodríguez agradeció públicamente la ayuda enviada por el gobierno de Javier Milei.

La operación humanitaria tuvo una importante escala. El contingente argentino permaneció durante 18 días en territorio venezolano, realizó más de 230 patrullas y produjo 210.000 litros de agua potable.

Además, se desplegaron equipos de búsqueda y rescate, asistencia sanitaria y apoyo logístico.

Para la Casa Rosada, esa experiencia demostró que es posible mantener canales directos de comunicación con Venezuela sin que eso implique una normalización política y diplomática del vínculo.

Otro gesto se produjo en agosto, cuando Venezuela volvió a permitir que aeronaves con matrícula argentina utilizaran su espacio aéreo.

Aerolíneas Argentinas retomó el corredor de Maiquetía para sus vuelos hacia el Caribe y Estados Unidos, luego de una prohibición que se encontraba vigente desde marzo de 2024.

El destrabe fue atribuido a las conversaciones mantenidas por Quirno con la Cancillería venezolana.

Germán Giuliani, otro tema pendiente

Pese a estos avances, la evaluación política de Balcarce 50 sobre el gobierno venezolano no se modificó. En Nación diferencian la recuperación de canales prácticos de una eventual reapertura formal de la embajada y consideran que esta última decisión requerirá señales mucho más profundas sobre el proceso institucional.

“Nada apresurado. Veremos”, sintetizan cerca del Presidente.

A este escenario se suma la situación de Germán Giuliani, el abogado argentino que permanece detenido en Venezuela desde mayo de 2025.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó en abril medidas cautelares al considerar que sus derechos a la vida, la integridad y la salud se encontraban en riesgo. Además, solicitó al Estado venezolano que informara oficialmente su ubicación y sus condiciones de detención.

El caso no fue resuelto pese a las excarcelaciones anunciadas en agosto por la administración de Rodríguez. Caracas informó entonces medidas alternativas a la prisión para 131 personas y organizaciones de derechos humanos verificaron decenas de liberaciones.

Sin embargo, Giuliani continuó detenido.

Su situación sigue formando parte de las gestiones que realiza la Argentina y representa otro factor de cautela frente a una eventual reapertura de las relaciones diplomáticas.

Por ahora, la estrategia del Gobierno será mantener el diálogo sin avanzar hacia una normalización plena del vínculo. La Cancillería podrá profundizar los contactos consulares, humanitarios y operativos mientras sigue de cerca las negociaciones internas venezolanas.

En el Ejecutivo, sin embargo, no trabajan actualmente con un cronograma para volver a enviar un embajador o restablecer por completo la representación diplomática en Caracas.

La señal que esperan es política: que el proceso de transición desemboque en un escenario electoral que permita considerar restablecida la democracia en Venezuela.

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