27 septiembre, 2026
marilu-marini-jpg

La actriz y directora argentina, radicada en París desde hace más de cinco décadas, protagonizó Manifestum y dirigió La lluvia de fuego en el Teatro San Martín. Antes de regresar a Francia, reflexionó sobre el arte, la Argentina y la vigencia del teatro frente a las pantallas.

A los 86 años, Marilú Marini continúa haciendo del escenario un territorio de trabajo, creación y encuentro. Durante los últimos dos meses en Buenos Aires, la actriz y directora protagonizó Manifestum y dirigió La lluvia de fuego, dos propuestas que formaron parte de la temporada del Teatro San Martín.

El desafío fue especialmente exigente. Manifestum terminó el 16 de agosto y apenas doce días después, el 28, se estrenó La lluvia de fuego, una obra basada en textos de Silvina Ocampo y Juan José Hernández, protagonizada por Valeria Lois.

Marini destacó el trabajo colectivo que permitió concretar ambos proyectos en tiempos muy ajustados. Los equipos creativos, técnicos y artísticos del teatro trabajaron de manera prácticamente continua para llegar a las fechas previstas.

“Había una continuidad de trabajo y de entendimiento acerca del hecho que se transmitía”, explicó la artista, quien remarcó especialmente la colaboración de las áreas de construcción, decoración, pintura, escultura, vestuario y peluquería del Teatro San Martín.

Una carrera entre Buenos Aires y París

Nacida en Mar del Plata en 1940, Marini construyó una extensa trayectoria artística tanto en Argentina como en Europa. A fines de los años 60 formó parte de la escena de vanguardia porteña y del movimiento artístico vinculado al Instituto Di Tella.

Hace más de 50 años se instaló en París, donde desarrolló buena parte de su carrera y se convirtió en una figura reconocida del teatro europeo y latinoamericano.

Su regreso temporal a Buenos Aires volvió a ponerla sobre el escenario y detrás de escena. Después de finalizar sus compromisos en Argentina, regresará a Francia, donde continuará con proyectos teatrales y cinematográficos.

Para Marini, la edad no funciona como límite. Su agenda artística continúa activa y sus 86 años parecen quedar reducidos a un dato frente a la cantidad de proyectos que todavía tiene por delante.

Su mirada sobre la Argentina

Después de dos meses de trabajo en Buenos Aires, la actriz también compartió su mirada sobre la situación actual del país.

Marini destacó la capacidad de los argentinos para adaptarse a contextos difíciles y sostuvo que, pese a las dificultades económicas y sociales, existe una fuerte capacidad para encontrar nuevas formas de salir adelante.

“Lo interesante es inventar, crear y no quedarnos quejándonos”, planteó.

La actriz también se refirió a un comentario que realizó durante una participación en el programa de Mirtha Legrand y que luego tuvo una importante repercusión en redes sociales.

En aquella oportunidad defendió el acceso a derechos básicos como la salud, la educación, la vivienda y la cultura, y sostuvo que el Estado debe tener presencia en esas necesidades.

También puso el foco en la necesidad de recuperar los vínculos comunitarios y una comunicación que no dependa exclusivamente de las redes sociales.

“Alguien de la tribu cuenta una historia al resto”

Para Marini, justamente ahí aparece una de las razones por las que el teatro continúa vigente en una época dominada por las pantallas.

La actriz considera que las personas mantienen una necesidad esencial de escuchar historias. Comparó esa experiencia con la de los niños que necesitan que alguien les lea un cuento antes de dormir.

“El teatro es uno de los últimos lugares, en este momento, que continúa siendo lo que fue: un lugar donde alguien de la tribu cuenta una historia al resto”, reflexionó.

Según explicó, la experiencia teatral no coloca al espectador en un rol pasivo. La historia que se desarrolla sobre el escenario puede despertar recuerdos, imaginación y elementos vinculados con la propia identidad.

A diferencia de las experiencias mediadas por pantallas, el teatro propone además un encuentro físico entre quienes actúan y quienes observan.

“Tenemos un contacto de cuerpo a cuerpo entre los que escuchan y entre los que cuentan”, sostuvo.

Esa conexión, para Marini, explica buena parte de la vigencia de una disciplina que lleva siglos contando historias.

“El teatro es un trabajo artesanal, algo que se hace en comunidad”, concluyó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *