El organismo internacional redujo al 2,6% su estimación de crecimiento para la economía argentina durante este año y llevó al 3% la correspondiente a 2027. A nivel global, en cambio, elevó una décima su pronóstico hasta el 2,9%, aunque advirtió sobre la volatilidad, los costos energéticos y los riesgos derivados de las tensiones geopolíticas y climáticas.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó sus perspectivas para la economía mundial y para la Argentina. Mientras el organismo elevó levemente su estimación de crecimiento global para 2026, también redujo sus proyecciones para la economía argentina y anticipó una pérdida de impulso después del crecimiento registrado durante 2025.
Según el informe trimestral de la OCDE, la economía mundial crecerá 2,9% durante 2026, una décima por encima de la estimación anterior. El organismo sostuvo que, pese al impacto de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, la actividad global está mostrando una resistencia mayor a la esperada.
Entre los factores que contribuyen a sostener el crecimiento, la organización destacó el amortiguamiento fiscal aplicado sobre las tarifas energéticas y el fuerte dinamismo de las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial. Sin embargo, la OCDE también advirtió que las perspectivas continúan atravesadas por un escenario de elevada volatilidad.
“El crecimiento económico mundial se ha desacelerado, pero se ha mantenido resiliente”, señaló el organismo con sede en París al presentar sus nuevas estimaciones.
La economía mundial y los principales factores de resistencia
La proyección de crecimiento global del 2,9% para 2026 representa una desaceleración respecto del 3,4% registrado el año anterior. De acuerdo con el informe, el menor ritmo está relacionado, entre otros factores, con el incremento de los costos energéticos y el aumento de los precios, que afectan el poder adquisitivo.
Frente a ese escenario, la OCDE identificó distintos elementos que están funcionando como respaldo para la actividad económica internacional.
Entre ellos mencionó las medidas discrecionales de apoyo implementadas por los gobiernos, el uso parcial de materias primas alternativas, como el carbón, el incremento de la oferta energética proveniente de países que no integran las economías del Golfo y la utilización de reservas de petróleo.
A estos factores se suma el comportamiento de las actividades relacionadas con la inteligencia artificial, cuyo dinamismo continúa aportando impulso a la economía mundial.
Para 2027, el organismo proyecta un crecimiento global del 3%, aunque revisó esa estimación en una décima a la baja. La recuperación estaría vinculada con una reducción gradual de los precios de los combustibles y una moderación de la inflación.
En este escenario también se contempla una evolución de las tasas de interés del Banco Central Europeo (BCE) y de la Reserva Federal de Estados Unidos, en un contexto de desaceleración de las presiones inflacionarias.
Sin embargo, la OCDE mantiene cautela sobre la evolución de la economía internacional. Las perspectivas continúan condicionadas por el desarrollo del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado a fines de febrero, según el informe.
Estados Unidos, China y Europa
Dentro de las principales economías mundiales, la OCDE revisó al alza sus perspectivas para Estados Unidos, para el que estima una expansión del 2,2% en 2026 y del 2,1% en 2027.
En el caso de China, el organismo proyecta una desaceleración. La segunda economía mundial crecería 4,5% durante este año y posteriormente reduciría su ritmo de expansión hasta el 4,2% en 2027.
Para la zona euro, en tanto, la OCDE prevé una evolución más firme durante 2026, con una expansión del 1%, lo que representa una mejora de 0,2 puntos porcentuales respecto de la estimación anterior.
Dentro del bloque europeo, Alemania aparece entre los países que explican parte de esa mejora. La economía alemana crecería 1,1%, con una revisión al alza de 0,4 puntos porcentuales.
La OCDE redujo su pronóstico para Argentina
En el caso argentino, el organismo internacional anticipó una pérdida de ritmo luego del crecimiento del 4,5% registrado en 2025.
La OCDE recortó su proyección de expansión para la Argentina durante este año hasta el 2,6%, lo que implica una reducción de 0,2 puntos porcentuales respecto de su estimación anterior.
Para 2027, la organización también ajustó su pronóstico y ahora espera un crecimiento del 3%, medio punto porcentual menos que la proyección previa.
A pesar de la revisión a la baja sobre el nivel de actividad, el informe contempla una evolución favorable de los precios. La OCDE señaló que espera una mayor desinflación en Argentina, con una inflación proyectada del 30,8% durante este año.
El organismo, no obstante, planteó que ese proceso deberá desarrollarse en un contexto en el que persisten obstáculos relacionados con los costos de la energía y los fertilizantes.
La situación argentina se analiza además dentro de un escenario regional atravesado por las mismas presiones internacionales que afectan al resto de las economías.
En ese marco, las dos principales economías latinoamericanas, México y Brasil, aparecen en las proyecciones de la OCDE frente a un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y el comportamiento de los mercados internacionales.
El riesgo climático y el impacto sobre los alimentos
Más allá de las cuestiones vinculadas con la energía y los conflictos internacionales, la OCDE señaló a los fenómenos meteorológicos extremos como una de las amenazas más complejas para la economía mundial y, particularmente, para las regiones productoras de alimentos.
El organismo hizo referencia a las olas de calor registradas durante el verano en Europa y en otras partes del mundo, además de las perspectivas vinculadas con el fenómeno de El Niño.
Según las estimaciones citadas en el informe, el fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de este año y generar efectos que se extiendan hasta 2027.
A ese escenario climático se suman posibles interrupciones persistentes en el suministro de fertilizantes provenientes del Golfo, una situación que podría incrementar las presiones sobre los precios de los alimentos.
La OCDE advirtió que una combinación de estos factores podría terminar afectando la producción agrícola de las economías más expuestas de América Latina, África y la región de Asia-Pacífico.
De esta manera, el organismo proyecta un escenario de crecimiento global que conserva cierto nivel de resistencia, aunque condicionado por la evolución de los precios energéticos, la inflación, las tensiones geopolíticas, las condiciones climáticas y el comportamiento de sectores estratégicos como la inteligencia artificial.
