El último informe de la consultora que vaticinó el triunfo libertario revela un rechazo masivo en sectores que antes lo apoyaban y que ahora le dan la espalda con cifras brutales.
Mientras en los pasillos oficiales se festejaba como un triunfo el paso del jefe de Gabinete por el Congreso, una encuesta de AtlasIntel cayó como un balde de agua fría sobre el tablero político. El estudio pone blanco sobre negro lo que muchos sospechaban: la luna de miel se terminó para las mujeres, los jóvenes y los universitarios, quienes hoy lideran la desaprobación de la gestión con porcentajes que rozan la humillación.
El dato más fuerte surge del electorado femenino, donde el 73% de las mujeres rechaza de plano el estilo y las medidas del Gobierno. Lo que antes era «mística comunicacional» hoy choca contra una pared de desconfianza. ¿Es el tono confrontativo o la realidad del bolsillo lo que terminó de espantarlas? En las oficinas de Balcarce 50 saben que sin ellas no hay plan que aguante, pero no parecen encontrar la vuelta para recuperar ese terreno perdido.
La sorpresa mayor aparece en la franja de los jóvenes adultos de entre 25 y 44 años. Aquellos que fueron el motor del cambio en 2023 hoy se muestran como los más decepcionados, alcanzando un 70% de desaprobación. El desencanto juvenil es un síntoma peligroso para un proyecto que se autopercibía como el futuro y que ahora empieza a ser visto como una carga pesada por quienes deben sostener el sistema.
Para colmo, los profesionales con título universitario se sumaron al pelotón del rechazo. El divorcio con los sectores más formados de la sociedad es casi total, dejando al oficialismo en una posición incómoda donde su mensaje solo parece permear en sectores con educación secundaria incompleta. Se está generando un hueco intelectual que la administración Milei no puede ignorar si pretende sobrevivir al desgaste.
La pregunta es si el Gobierno va a seguir negando la realidad o si se va a animar a un giro antes de que estas barreras se vuelvan directamente infranqueables. La consultora que nunca falla ya habló, ahora falta ver si el oficialismo tiene la humildad de escuchar o si prefiere seguir festejando empates mientras la calle le grita que así no va más.
