El posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán desplomó el valor del crudo a nivel internacional mientras los mercados festejan.
¿Hasta cuándo nos van a seguir metiendo la mano en el bolsillo? Mientras afuera el petróleo se derrumba un 11% y el barril WTI cotiza a 90 dólares, en las estaciones de servicio de Buenos Aires parece que viven en otro planeta. La tregua en Medio Oriente y la liberación del estrecho de Ormuz hicieron que los precios globales caigan en picada, pero acá el alivio nunca llega al surtidor.
El acuerdo que negocia Marco Rubio con Irán incluye levantar sanciones y permitir la libre navegación, lo que inundó de optimismo a las bolsas de Wall Street y Europa. Sin embargo, para el laburante que tiene que cargar el tanque para ir a trabajar, estas noticias internacionales son un chiste de mal gusto si no se reflejan en la pizarra de la esquina. ¿Por qué cuando sube afuera nos aumentan al toque, pero cuando baja se hacen los distraídos?
Los números no mienten: el crudo Brent ya perforó el piso de los 100 dólares y el gas natural también viene en baja. Es una fiesta para los inversores y los brokers, pero una indignación total para el bonaerense que ve cómo su sueldo se diluye en impuestos y costos fijos que no tienen lógica con el mercado mundial. La paz en el Golfo debería ser una buena noticia para todos, no solo para los que juegan a la bolsa.
Si Irán frena su programa nuclear y Estados Unidos libera los fondos congelados, la excusa del «contexto internacional» para mantener los precios altos se termina. Es hora de que las petroleras y el Gobierno expliquen por qué los argentinos pagamos una energía de lujo cuando el recurso se abarata en todo el globo. ¿Se animarán a bajar los precios o vamos a seguir financiando la timba de unos pocos?
La pelota ahora está del lado de las empresas locales. Si el barril bajó de forma estrepitosa, el descuento tiene que llegar a la calle de una vez por todas. Basta de verso: si el mundo se acomoda, el bolsillo de la gente también tiene que sentir el respiro.
