El régimen iraní asegura que su poder de fuego está al 120 por ciento y acusa a Washington de romper el alto el fuego con ataques a ciudades y buques.
El mundo está a un paso del abismo y mientras acá nos preocupamos por el precio del asado, en el Golfo de Omán se están tirando con todo. Irán acaba de soltar una bomba dialéctica que dejó a la inteligencia yanqui recalculando: dicen que sus misiles están más picantes que nunca y que no piensan dar un paso atrás frente a lo que llaman la «aventura temeraria» de Estados Unidos. ¿Es una amenaza real o solo están inflando el pecho para no quedar como perdedores?
La tensión escaló a niveles insoportables después de que las fuerzas de Teherán atacaran destructores estadounidenses con una lluvia de drones y misiles de crucero. Según el comunicado oficial iraní, los barcos de la potencia del norte tuvieron que pegar la vuelta y salir corriendo de la zona. Mientras tanto, Washington jura y pertrecha que el alto el fuego del 8 de abril sigue vigente, pero los bombardeos sobre ciudades del sur de Irán cuentan otra historia.
Para sumar más leña al fuego, los iraníes incautaron un petrolero, el Ocean Koi, acusándolo de querer sabotear sus exportaciones aprovechando el caos regional. Es el juego del gato y el ratón en la zona más caliente del planeta, donde un error de cálculo nos puede mandar a todos a la edad de piedra. Irán dice que la diplomacia es la víctima, pero sus defensas antiaéreas no paran de derribar «aeronaves hostiles» sobre sus islas estratégicas.
Lo que nadie termina de entender es si Estados Unidos está jugando al policía del mundo o si realmente está buscando una salida negociada mientras bombardea Teherán. La «Operación Furia Épica» parece haber mutado en un intercambio de golpes que ya no respeta fronteras ni tratados. ¿Estamos viendo el inicio de la Tercera Guerra Mundial o es otra puesta en escena de los dueños del poder para ver quién la tiene más larga?
El desenlace es incierto, pero una cosa es segura: cuando los gigantes se pelean, el resto del planeta tiembla. Con el arsenal iraní supuestamente al tope de su capacidad, cualquier chispa en el Estrecho de Ormuz va a hacer que los precios de la energía vuelen por los aires y que la paz sea solo un recuerdo lejano.
