11 mayo, 2026
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La desidia policial y el mercado negro del cobre transforman a La Plata en una zona de peligro inminente por fugas de gas.


Lo que faltaba en el manual de la miseria delictiva bonaerense ya es una realidad en Tolosa: una pareja fue filmada utilizando un carrito de bebé para esconder caños de cobre arrancados de cuajo de los medidores de gas. El hecho, que ocurrió en plena noche, no solo desnuda el ingenio para el mal, sino que deja a los vecinos durmiendo sobre una bomba de tiempo por las posibles explosiones derivadas de las fugas.

La impunidad es total y la metodología indigna a cualquiera. Mientras los delincuentes se mueven con total parsimonia por la calle 528, las cámaras de seguridad registran cómo manipulan gabinetes para alimentar un mercado negro de metales que nadie controla. Ya no se trata solo de que te roben; se trata de que pueden hacer volar tu casa por los aires por unos pocos pesos.

La respuesta estatal, como siempre, llega tarde o termina en escándalo. Mientras los vecinos se juntan en los clubes de barrio para reclamar compromisos que el Ministerio de Seguridad firmó y jamás cumplió, la Policía Bonaerense protagoniza operativos que terminan en batallas campales con balas de goma y piedrazos en el barrio La Bajada.

La comunidad platense está al límite. Entre robos de autopartes, «cuentos del tío» y ahora medidores de gas saboteados, la sensación de abandono es absoluta. ¿Qué tiene que pasar para que dejen de mirar para otro lado? ¿Estamos esperando que una chispa y una fuga de gas generen una tragedia para que alguien tome cartas en el asunto?

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