Mientras el patrimonio histórico junta polvo en los depósitos, lanzan una web para ver la herencia del prócer desde el celular.
La biografía política de Manuel Belgrano y el patrimonio del Museo Histórico Nacional ahora quedan reducidos a una pantalla, en una decisión que esquiva la apertura presencial de piezas clave que la sociedad debería poder ver cara a cara. Bajo la excusa de la modernidad y la «transformación de la realidad», la gestión actual se desentiende de la presencialidad para ofrecer un recorrido digital que deja gusto a poco.
El lanzamiento de este sitio web, programado para el 3 de junio, incluye juegos y actividades didácticas, pero la verdadera polémica reside en los objetos que no se exhiben habitualmente. El gobernador y las autoridades culturales deciden que el acceso gratuito sea a través de un link, mientras las salas reales pierden el protagonismo frente a una netlify.
Parece que para el Gobierno es más barato programar una web que mantener las instituciones en condiciones para el público bonaerense. Se habla de reflexionar sobre la trayectoria del creador de la bandera, pero se lo hace desde la comodidad de una plataforma virtual que no reemplaza el peso de la historia viva que permanece guardada.
La pregunta que circula entre los sectores que valoran la cultura es simple: ¿por qué conformarse con una imagen pixelada cuando los tesoros de la patria pertenecen a la gente? La educación no puede ser solo un juego interactivo mientras el acceso físico al patrimonio se vuelve una odisea o, directamente, una imposibilidad.
Esta muestra permanente es el claro ejemplo de una política de parches donde lo digital sirve para tapar la falta de inversión en los museos reales. El legado de Belgrano merece algo más que un servidor gratuito y una conexión a internet.
