17 junio, 2026
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El nuevo récord petrolero de Neuquén expone cómo una sola provincia concentra toda la riqueza energética del país, dejando a los bonaerenses relegados a mirar de afuera los millones de Vaca Muerta.

La noticia de que la provincia de Neuquén ya genera el setenta por ciento del petróleo de toda la Argentina encendió una mecha de indignación profunda. Mientras el territorio bonaerense sostiene a pulmón la estructura pesada, las industrias y los puertos que exportan la producción, los dólares y los recursos terminan concentrados en un solo polo patagónico que no para de facturar.

Los datos de la Secretaría de Energía de la Nación confirman que el yacimiento Vaca Muerta alcanzó una cifra de producción diaria que roza los seiscientos treinta mil barriles. El salto productivo es monumental, pero la contracara de este fenómeno es el desequilibrio total que genera en la economía interna, donde los recursos no convencionales succionan las inversiones que antes se repartían en las refinerías y terminales de la costa de la provincia de Buenos Aires.

El avance del sistema de fractura hidráulica y la perforación masiva enriquecen los despachos del sur, mientras el cordón industrial del conurbano y los puertos bonaerenses sufren el costo inflacionario del combustible y la falta de obras de infraestructura de base. La disparidad en el reparto del desarrollo económico genera bronca en los sectores productivos locales, que ven cómo la riqueza fluye por los caños hacia otra jurisdicción sin dejar beneficios directos en el territorio.

La discusión sobre el federalismo energético vuelve a estar sobre la mesa con una violencia inusitada. No se trata solo de números récord, sino de una estructura que condena al resto de las provincias a financiar el consumo mientras una sola región se queda con las regalías millonarias que deberían apalancar el crecimiento de todo el país.

El debate queda abierto y arde en el mapa político nacional. La dependencia absoluta del petróleo neuquino obliga a plantear si el actual esquema de distribución es justo para la provincia de Buenos Aires o si el gigante bonaerense continuará postergado frente al avance del nuevo centro de poder económico de la Patagonia.

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