2 octubre, 2026
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Las dos potencias difundieron listas de bienes que podrían recibir un tratamiento arancelario más favorable por unos US$30.000 millones cada una, luego de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington. Los sectores considerados estratégicos, como chips, vehículos eléctricos y baterías, quedaron fuera del esquema.

Estados Unidos y China dieron a conocer listas recíprocas de productos que podrían acceder a reducciones arancelarias por un valor conjunto cercano a los US$60.000 millones, en uno de los resultados concretos de la reunión que mantuvieron los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Washington.

El marco contempla aproximadamente US$30.000 millones en importaciones de cada país. Las listas fueron publicadas por el Consejo de Comercio bilateral creado entre ambas potencias y apuntan a establecer un tratamiento arancelario más favorable para determinados bienes considerados no sensibles.

El anuncio se produjo después de la visita de Estado de Xi a Estados Unidos, la primera de un presidente chino al país norteamericano desde 2015. El encuentro con Trump se desarrolló en Washington y estuvo atravesado, entre otros temas, por la relación comercial entre las dos principales economías del mundo.

El nuevo mecanismo se conoce además en un contexto de extensión de la tregua comercial entre ambos países. China confirmó la prórroga del acuerdo hasta el 10 de enero de 2027, cuando originalmente estaba previsto que finalizara el 10 de noviembre.

La relación comercial había atravesado una fuerte escalada de tensiones durante el año pasado, cuando los aranceles estadounidenses sobre productos chinos llegaron a alcanzar niveles de hasta 145%, antes de que ambas partes comenzaran a reducir las medidas y buscar mecanismos para recomponer el intercambio.

Qué productos podrían tener menores aranceles

Las listas incluyen una gran cantidad de productos de consumo, alimentos, materias primas y equipamiento industrial.

En el caso de los productos estadounidenses destinados al mercado chino, la nómina contempla 1.619 líneas arancelarias. Entre ellas aparecen distintos tipos de carne, pescado y productos del mar, lácteos, trigo, maíz, algodón, frutas y verduras, además de carbón y madera.

También fueron incluidos distintos productos vinculados con el sector médico. La lista contempla, entre otros elementos, equipos de resonancia magnética, sistemas de diagnóstico por ultrasonido, robots quirúrgicos, audífonos y marcapasos.

El listado también incorpora productos de cuidado personal y diferentes bienes destinados al consumo interno chino.

Del otro lado, Estados Unidos identificó 77 categorías de productos chinos que podrían acceder a un tratamiento arancelario reducido.

Entre los bienes incluidos aparecen fuegos artificiales, artículos para el hogar, vajilla, utensilios de cocina, mantas, termos, elementos de pesca, juguetes, productos para bebés, artículos deportivos y adornos de Navidad.

La selección apunta principalmente a productos considerados no sensibles desde el punto de vista estratégico para ambos países.

Los productos estratégicos quedaron afuera

Uno de los aspectos centrales del acuerdo es que las dos potencias mantuvieron fuera de las listas determinados sectores considerados estratégicos.

Entre ellos aparecen los chips, los vehículos eléctricos y las baterías, que no forman parte del esquema de productos que podrían recibir menores aranceles.

Por ese motivo, el entendimiento no implica una eliminación generalizada de las barreras comerciales entre Washington y Beijing, sino un mecanismo focalizado sobre determinados productos. Las propias autoridades estadounidenses y chinas presentaron las listas como recomendaciones para avanzar hacia un tratamiento arancelario más favorable, sujeto a los procedimientos internos de cada país.

Además, todavía no se establecieron de manera definitiva los porcentajes concretos de reducción ni una fecha de aplicación para todos los productos incluidos.

Qué significa el esquema de “nación más favorecida”

Según informó el Ministerio de Comercio de China, alrededor del 90% de los productos incluidos en el mecanismo quedarían sujetos a niveles correspondientes al tratamiento de “nación más favorecida”.

En términos comerciales, esto implica que se busca eliminar los aranceles adicionales específicos aplicados a determinados productos de uno de los dos países y llevarlos al régimen arancelario general correspondiente.

El mecanismo será administrado a través del Consejo de Comercio Estados Unidos-China, que tendrá entre sus primeras tareas desarrollar el marco de reducción arancelaria conocido como “30 por 30”: unos US$30.000 millones de bienes de cada lado.

Las autoridades también señalaron que las listas podrían ser modificadas cuando resulte necesario y que podrían producirse actualizaciones periódicas, incluso con una revisión anual.

China, además, destacó la intención de profundizar la cooperación en materia agrícola mediante un grupo de trabajo vinculado con la Junta de Comercio establecida en mayo.

Qué impacto puede tener sobre el comercio bilateral

La posibilidad de reducir los aranceles podría beneficiar a empresas de distintos sectores, especialmente aquellas vinculadas con bienes de consumo y productos agrícolas.

En Estados Unidos, el esquema permitiría ampliar el acceso de agricultores, fabricantes y empresas al mercado chino. Del mismo modo, la llegada de productos chinos con un tratamiento arancelario más favorable podría impactar sobre los precios y la disponibilidad de determinados bienes para los consumidores estadounidenses, particularmente en rubros como artículos para el hogar, juguetes y otros productos de consumo.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que el mecanismo busca mejorar el acceso al mercado para agricultores, fabricantes, empresas y trabajadores estadounidenses, además de beneficiar a los consumidores mediante las importaciones provenientes de China.

Del lado chino, el Ministerio de Comercio sostuvo que el acuerdo puede contribuir a estabilizar el intercambio bilateral, mejorar las condiciones para las exportaciones y fortalecer la cooperación en sectores como agricultura, energía, manufacturas y bienes de consumo.

El alcance del entendimiento, sin embargo, se encuentra limitado por la exclusión de sectores estratégicos y porque las reducciones todavía dependen de los procedimientos internos de ambos países.

Por ahora, el comercio entre Estados Unidos y China atraviesa una etapa de recuperación después del fuerte impacto que provocaron los aranceles aplicados durante la escalada comercial del año pasado. El nuevo marco representa un mecanismo para avanzar sobre determinados bienes, mientras las dos potencias mantienen abiertas otras negociaciones vinculadas con su relación económica.

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