11 mayo, 2026
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El Ejecutivo ratifica el rumbo económico tras el 3,4% de inflación en marzo y apuesta a una recuperación para el segundo semestre, mientras Karina Milei endurece el control sobre la estructura judicial.

En un escenario marcado por la aceleración de precios y la caída de la actividad, el presidente Javier Milei reafirmó su compromiso con la ortodoxia fiscal como único camino para estabilizar la economía. Inspirado en evitar los errores del gradualismo de 2018, el mandatario busca consolidar el superávit mientras su hermana, Karina Milei, centraliza las decisiones políticas y judiciales, priorizando el «purismo» partidario sobre la construcción de coaliciones tradicionales.

Tras el dato del IPC de marzo, que acumuló un 9,4% en el primer trimestre, el Gobierno activó una estrategia de comunicación diferenciada. Mientras el ministro Luis Caputo se enfocó en explicaciones técnicas y proyecciones de largo plazo, el Presidente optó por un registro de mayor empatía, reconociendo la dureza del momento actual pero ratificando que el repunte económico llegará hacia mitad de año, marcando un «antes y un después» tras la cita mundialista.

En el plano político, la Casa Rosada atraviesa un momento de hermetismo y verticalidad. La obstinación de los hermanos Milei se manifiesta en la defensa cerrada de figuras cuestionadas, como el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y en una gestión de la «caja» que prioriza la asistencia social directa de la cartera de Capital Humano, mientras el resto de los ministerios enfrenta un severo ajuste en sus erogaciones corrientes.

La tensión se traslada ahora al ámbito judicial, donde el Ejecutivo busca cubrir vacantes estratégicas en Comodoro Py. Bajo la conducción directa de Karina Milei y su equipo de confianza, el Gobierno rechaza ceder ante las presiones de los sectores judiciales tradicionales, aplicando una lógica de imposición que busca blindar la gestión ante posibles embestidas en los tribunales durante el tercer año de mandato.

Hacia el interior de la fuerza, la interna entre el «karinismo» y el sector de Santiago Caputo continúa latente, afectando la interlocución con la Justicia y el armado electoral de cara a 2027. Los desplantes internos y la puja por las candidaturas en la Ciudad de Buenos Aires mantienen en vilo la relación con aliados estratégicos como el PRO, en un contexto donde la unidad parece depender estrictamente de los resultados económicos.

El Gobierno llega así a un punto de inflexión donde la teoría debe transformarse en resultados tangibles. Con la recaudación de abril como dato clave en el horizonte, Milei apuesta todo a que la disciplina fiscal doblegue finalmente a la inflación, en una carrera contra el tiempo y el desgaste político.

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