En plena guerra con el Gobierno nacional por el ajuste, el Gobernador inauguró centros de salud y escuelas mientras advirtió que lo privado jamás llegará donde el Estado no invierta.
Axel Kicillof desembarcó en General Guido y Dolores con una agenda cargada de inauguraciones que funcionan como una respuesta directa al modelo de Javier Milei. Entre centros de salud, salones escolares y títulos de propiedad, el mandatario provincial dejó claro que la presencia estatal es la única garantía de supervivencia para los distritos del interior frente al avance del mercado.
La entrega del nuevo centro de atención primaria «René Favaloro» y las casi 300 escrituras gratuitas en Dolores buscan marcar un contraste ético con el desfinanciamiento nacional. Para el Gobierno bonaerense, la crisis en las prepagas y el fin del programa de medicamentos gratuitos obligan a redoblar el gasto público para evitar el colapso sanitario de la clase media y los sectores vulnerables.
El mensaje fue tajante: en los pueblos bonaerenses no hay lugar para la motosierra porque solo genera vacío e indiferencia. Kicillof insiste en que, sin la billetera provincial, miles de familias quedarían desamparadas, reforzando la idea de que la libertad es una mentira si no existe igualdad de oportunidades para quienes viven lejos de la Capital.
La confrontación entre modelos de gestión sube de tono mientras la Provincia sigue sumando obras que la gestión de Milei considera innecesarias. Con 204 centros de salud inaugurados, el oficialismo bonaerense se prepara para resistir el ajuste nacional convirtiendo cada corte de cinta en una trinchera política contra la privatización total.
