La psiquiatra Marian Rojas Estapé advierte sobre los límites de la IA en salud mental y destaca la importancia del vínculo humano.
En un contexto donde la inteligencia artificial gana cada vez más espacio en la vida cotidiana, la especialista Marian Rojas Estapé analizó su impacto en la salud mental y planteó un interrogante central: ¿puede realmente reemplazar a un psicólogo?
La psiquiatra explicó que el uso intensivo de pantallas y herramientas digitales está generando una “mente agotada”, con dificultades para sostener la atención, tolerar la frustración y conectar con el presente. En ese escenario, la inteligencia artificial puede profundizar estos efectos si se convierte en una fuente constante de inmediatez.
Según detalló, el principal riesgo es que las personas comiencen a privilegiar vínculos sin conflicto ni esfuerzo, como los que ofrecen los asistentes virtuales. Esto podría afectar la capacidad de construir relaciones reales, que implican tiempo, diferencias y compromiso emocional.
Sin embargo, Rojas Estapé aclaró que la IA también puede tener un rol positivo si se utiliza como complemento. Puede ayudar a ordenar pensamientos, identificar emociones o sostener hábitos saludables, pero no reemplaza el proceso terapéutico ni la contención profesional.
Además, advirtió que en situaciones de crisis —como cuadros graves o ideación suicida— el uso de inteligencia artificial puede resultar peligroso si sustituye la intervención humana. “El factor protector más importante sigue siendo el vínculo real”, remarcó.
Para la especialista, el desafío no está en la tecnología en sí, sino en el uso que se haga de ella: una herramienta que puede acompañar, pero que no debe reemplazar la profundidad ni la complejidad de los vínculos humanos.
