La operación se suma a otras adquisiciones recientes realizadas por el Ministerio de Economía. Con los fondos acumulados hasta el momento, el Gobierno ya cuenta con recursos equivalentes al 83% del pago a bonistas previsto para el 9 de julio.
El Gobierno nacional continúa reforzando su posición en dólares para afrontar los compromisos de deuda previstos para las próximas semanas. En ese marco, el Tesoro realizó una nueva compra directa de divisas al Banco Central por US$600 millones, en una operación que le permitió incrementar los fondos destinados al vencimiento con bonistas programado para el próximo 9 de julio.
La adquisición quedó reflejada en los últimos datos monetarios, que mostraron un aumento en los depósitos en dólares del Ministerio de Economía dentro del Banco Central. Según las estadísticas oficiales, el incremento se registró el 17 de junio y correspondió a una compra directa realizada a la autoridad monetaria.
Posteriormente, los balances diarios reflejaron una reducción de US$30 millones en esos depósitos, movimiento que fue asociado a pagos netos de deuda con organismos internacionales. Tras esa variación, los depósitos oficiales en dólares quedaron en US$3649 millones.
Con ese nivel de fondos, el Tesoro ya reúne recursos equivalentes al 83% del vencimiento de aproximadamente US$4400 millones que deberá afrontar en pocos días. Además, el Gobierno tiene previsto realizar una nueva licitación de deuda, mediante la cual buscará captar alrededor de US$350 millones adicionales a través de bonos en dólares colocados en el mercado local.
Si logra completar ese objetivo, alcanzaría el límite autorizado de emisión por US$2000 millones y elevaría la cobertura del vencimiento hasta el 91%, cuando resten apenas seis jornadas hábiles para concretar el pago.
Una estrategia para sumar divisas
La compra de US$600 millones no fue un hecho aislado. Semanas atrás, el Tesoro ya había adquirido otros US$1700 millones al Banco Central, por lo que las compras directas acumuladas a la entidad monetaria ascienden a US$2300 millones.
Ese monto representa aproximadamente la mitad del compromiso que deberá afrontarse en julio y forma parte de una estrategia más amplia para reunir dólares por diferentes vías.
A esas operaciones se agregan los recursos obtenidos mediante colocaciones de deuda en el mercado local, que superaron los US$3500 millones, además de las negociaciones que continúan abiertas para conseguir financiamiento adicional, entre ellas un préstamo respaldado por organismos multilaterales.
Según explicó el ministro de Economía, Luis Caputo, estas operaciones se financian con excedentes en pesos generados por el superávit fiscal. No obstante, especialistas advierten que los movimientos tienen impacto sobre las reservas netas del Banco Central, debido a que los dólares dejan de pertenecer a la entidad monetaria y pasan a manos del Tesoro.
Asimismo, una vez que los pagos se efectivicen al exterior, también se reflejará una disminución en las reservas brutas.
El desafío después de julio
Más allá del vencimiento inmediato, el calendario financiero continúa presentando importantes desafíos para la administración nacional.
De acuerdo con estimaciones privadas, luego del pago previsto para julio y hasta el final del actual mandato, el Gobierno deberá afrontar compromisos de deuda por alrededor de US$27.000 millones.
Ante ese panorama, analistas del mercado consideran probable que durante los próximos meses se avance en nuevas emisiones de bonos en los mercados internacionales para obtener financiamiento y sostener el cronograma de pagos.
