Lautaro Servín recibió varios disparos por la espalda durante un intento de robo en San Francisco Solano, partido de Almirante Brown. El joven fue trasladado de urgencia al hospital, pero falleció poco después.
La inseguridad volvió a golpear con fuerza en el conurbano bonaerense. Lautaro Fabrizio Lionel Servín, de 17 años, fue asesinado este martes por la mañana cuando se dirigía a la escuela junto a su padre en la localidad de San Francisco Solano, partido de Almirante Brown.
El hecho ocurrió cerca de las 7:30 en la intersección de las calles Rivadavia y El Benteveo. De acuerdo con la información policial, Marcelo Servín caminaba junto a su hijo cuando fueron interceptados por tres delincuentes que se movilizaban en dos motocicletas, una de ellas tipo enduro de color rojo y blanco.
Los asaltantes los amenazaron con armas de fuego con intenciones de robo. Según la reconstrucción preliminar, al encontrar resistencia abrieron fuego y escaparon del lugar.
Lautaro recibió disparos por la espalda y cayó gravemente herido sobre la vía pública. Un vecino que se encontraba en la zona lo trasladó de inmediato en un vehículo particular al Hospital Oñativia, donde ingresó con heridas de gravedad. Pese a los esfuerzos médicos y a las maniobras de reanimación cardiopulmonar realizadas por el personal de salud, el adolescente falleció tras sufrir un paro cardíaco.
El padre de la víctima brindó un estremecedor relato sobre lo ocurrido. Según contó, después de los primeros disparos y cuando su hijo ya estaba tendido en el suelo, los atacantes advirtieron que todavía seguía con vida y volvieron a disparar.
“Escuché que dijeron: ‘No murió’ y volvieron a tirar”, relató en declaraciones televisivas.
Un vecino que presenció la secuencia también aportó su testimonio. Federico Rodrigo Vallejos aseguró haber escuchado a uno de los delincuentes gritar: “Matalo, matalo”, antes de que se escucharan nuevas detonaciones.
En medio de la situación, Walter Miguel Fernández, integrante de la Prefectura Naval Argentina y residente de la zona, salió de su vivienda con su arma reglamentaria. Tras identificarse como personal de una fuerza de seguridad, efectuó un disparo al aire con la intención de frenar la huida de los agresores.
Sin embargo, no pudo confirmar si alguno de los delincuentes resultó herido. Posteriormente, su arma fue secuestrada para las pericias correspondientes. En el lugar del crimen también fue hallada una vaina servida que será incorporada a la investigación.
Tras el ataque, los sospechosos escaparon por la calle Rivadavia en dirección a Presidente Perón. Minutos después arribó personal policial, que preservó la escena para el trabajo de los peritos.
El dolor de la familia quedó reflejado en las palabras del hermano de Lautaro, quien recordó al joven con profunda tristeza.
“Era un pibe sano, re bueno. Era mi bebé, el Lauti, mi hermano más chico”, expresó.
También señaló que la víctima asistía todos los días a un colegio ubicado a pocas cuadras de su casa y cuestionó la violencia del ataque.
“¿Qué le iban a sacar, el celular? No tenía plata, no tenía nada, el padre tampoco. Son unas ratas que lo mataron por nada y eso te da más bronca”, lamentó.
Y agregó: “No hay Justicia que nos lo devuelva, porque mi hermano ya no está”.
La investigación quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N°4 descentralizada de Almirante Brown, a cargo del fiscal Sergio Schafer, que interviene bajo la carátula de homicidio.
Entre las primeras medidas ordenadas se encuentran la toma de testimonios, el relevamiento de cámaras de seguridad de la zona y el trabajo de la Policía Científica.
Por su parte, efectivos de la División Delitos Investigados (DDI) continúan con las tareas para identificar y localizar a los responsables del crimen.
