14 agosto, 2026
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Johanna Muñoz trabaja todos los días para cumplir una promesa que trasciende cualquier regalo tradicional.


Su objetivo es terminar la habitación de Brisa antes del 9 de agosto, cuando la adolescente cumpla 15 años. La historia, que comenzó como un proyecto familiar, hoy suma apoyo a través de las redes sociales.
Mientras muchas familias imaginan una fiesta, un viaje o un gran festejo para celebrar los 15 años, Johanna Muñoz eligió otro camino. Su regalo para Brisa será un cuarto propio, construido ladrillo por ladrillo con sus propias manos.
La historia transcurre en La Reja, partido de Moreno, donde la mujer de 32 años avanza cada día con la obra que espera terminar antes del próximo 9 de agosto. Entre bolsas de cemento, cerámicos y jornadas de trabajo, la meta es que su hija pueda dormir esa misma noche en su nueva habitación.
No será un regalo envuelto ni una celebración ostentosa. Habrá una reunión familiar y, si todo sale según lo previsto, un espacio propio que simboliza años de esfuerzo y superación.

Un proyecto familiar que quedó inconcluso

La ampliación de la vivienda comenzó años atrás junto al padre de Brisa, pero la muerte del hombre cambió por completo la realidad de la familia y dejó la obra detenida.
Desde entonces, Johanna y su hija compartieron los ambientes terminados de la planta baja mientras el resto de la casa permanecía sin concluir.
«El proyecto de la casa lo iniciamos con el papá de Brisa. Está todo el diseño ya terminado, pero nos quedó la obra por la mitad. Ahora ya es necesario que Brisa tenga su espacio propio porque va a cumplir 15 años», explicó.
Con el paso del tiempo, el deseo de que la adolescente tenga independencia dejó de ser un simple anhelo para convertirse en un objetivo urgente.

Un oficio aprendido desde la infancia

Johanna nunca estudió albañilería de manera formal. Todo lo que sabe lo aprendió junto a su padre, a quien acompañaba desde muy pequeña.»Lo acompañé desde mis siete años y primero miraba; después, cuando fui creciendo, lo empecé a ayudar», recordó.
Con los años incorporó conocimientos sobre construcción, cálculo de materiales y distintas técnicas de obra. Aunque nunca trabajó como oficial albañil en una empresa, esas herramientas hoy le permiten avanzar por su cuenta.
«La parte más difícil es el revoque porque hay que hacerlo con prolijidad para que quede bien», explicó.
Además, aseguró que una vez finalizada la habitación le gustaría capacitarse para trabajar profesionalmente en obras de construcción.
«Cuando termine quiero hacer algún curso para ver si puedo empezar a trabajar en obras en construcción», señaló.

Construir en tiempos difíciles

Como ocurre en muchas familias del conurbano bonaerense, el presupuesto representa uno de los principales desafíos.
Frente a los altos costos de contratar mano de obra, Johanna decidió asumir prácticamente todo el trabajo y aprender también a calcular materiales para optimizar cada gasto.
«Aprendí también a hacer presupuestos y a calcular la cantidad de materiales para evitar comprar de más», contó.
Gracias a ese esfuerzo, ya logró adquirir los cerámicos y el cielorraso para la nueva habitación. La pintura, en cambio, llegó gracias a la solidaridad de personas que conocieron su historia en redes sociales.

Las redes sociales, una ventana para mostrar el proyecto

Con el usuario @shohamunoz, Johanna comenzó a compartir el avance de la construcción y el proceso que vive día tras día.
La idea surgió después de ver contenidos similares en internet.
«Vi que otras chicas lo hacían y dije: cómo no lo iba a hacer yo, que soy albañil en serio», comentó entre risas.
En los videos se la puede ver mezclando cemento, levantando paredes y realizando tareas de revoque mientras avanza con la futura habitación de Brisa.
La repercusión permitió que distintas personas se acercaran para colaborar con materiales y difundir la historia.

Un espacio propio como símbolo de crecimiento

Para Brisa, la habitación representa mucho más que cuatro paredes.
Después de años compartiendo todos los ambientes de la vivienda, la adolescente sueña con tener un lugar propio donde estudiar, descansar y disfrutar de mayor privacidad.
Actualmente cursa la escuela secundaria y también desarrolla una intensa actividad deportiva.
La joven integra las divisiones inferiores del fútbol femenino de AFA en Platense, luego de haber iniciado su recorrido deportivo en Vélez Sarsfield.
Según explicó Johanna, esa rutina le deja poco tiempo libre.»Mi hija juega al fútbol en Platense. Es importante porque entre el colegio y los entrenamientos tiene poco tiempo para las pantallas. Eso es clave para su futuro. Dedicarse al estudio y al deporte», destacó.
Por ese motivo, Brisa prácticamente no participa de la construcción.»Ella no me ayuda con la obra porque la verdad es que no tiene tiempo entre todas sus actividades. Tampoco contrato ayudantes porque, en general, no cumplen con lo que les pido», explicó su madre.

Una cuenta regresiva con un solo objetivo

Cada jornada de trabajo acerca a Johanna al desafío que se propuso cumplir.Aunque el esfuerzo físico deja huellas, asegura que nunca pierde el entusiasmo.»No necesito, ni tengo tiempo para ir al gimnasio», bromeó al referirse a las exigencias de la obra.Mientras tacha los días del calendario y planifica cada avance, mantiene intacta la ilusión de que el 9 de agosto Brisa pueda abrir la puerta de su nueva habitación y comenzar una nueva etapa.

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