14 agosto, 2026
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El acuerdo entre el Banco Central de la República Argentina y el Banco Popular de China vence este jueves. La administración de Javier Milei trabaja para extender la línea de intercambio de monedas hasta 2029 sin modificar el monto ni las condiciones financieras.

El Gobierno nacional avanza en las negociaciones con China para renovar por otros tres años el acuerdo de swap de monedas que mantienen el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de China. La intención oficial es extender la vigencia del convenio hasta agosto de 2029 y conservar las mismas condiciones financieras establecidas en el acuerdo actual.

Fuentes del Ejecutivo confirmaron que las gestiones ya se encuentran en marcha y señalaron que el objetivo es garantizar la continuidad del mecanismo sin alterar el monto disponible ni las condiciones aplicadas a la línea de financiamiento.

«Se están haciendo las gestiones correspondientes para la renovación del swap», indicaron desde el Gobierno, aunque evitaron brindar mayores precisiones sobre el estado de las conversaciones.

Tampoco confirmaron si una delegación de la autoridad monetaria china llegará a la Argentina durante los próximos días para cerrar el entendimiento.

Un acuerdo por cerca de US$20.000 millones

El convenio vigente vence este jueves y contempla una línea total de 130.000 millones de yuanes, equivalente a aproximadamente US$20.000 millones.

Las negociaciones se desarrollan directamente entre el Banco Central argentino y el Banco Popular de China, sin que sea necesaria una intervención formal del Ministerio de Economía o de la Casa Rosada para la firma del nuevo acuerdo.

Desde el Ejecutivo explicaron, además, que la renovación podría concretarse de manera virtual, mediante el intercambio de documentación entre ambas entidades, tal como ocurrió en otras oportunidades.

La intención oficial es mantener el acuerdo «en los mismos términos», es decir, conservar el plazo de tres años, el monto total disponible y las condiciones financieras vigentes.

El Gobierno no informa públicamente la tasa de interés correspondiente al swap, ya que forma parte de las cláusulas confidenciales del convenio bilateral.

El antecedente de las negociaciones

En mayo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, había adelantado que la entidad ya trabajaba en la continuidad del acuerdo y descartó que existiera un plan para discontinuarlo.

En esa oportunidad aseguró que el swap representa una herramienta estable dentro de la estrategia de reservas de la autoridad monetaria y lo definió como un instrumento «cuasipermanente».

Las declaraciones buscaron despejar las especulaciones sobre una eventual ruptura del vínculo financiero con China luego del acuerdo de estabilización cambiaria que Argentina suscribió con el Tesoro de Estados Unidos durante 2025.

Posteriormente, en junio, Bausili viajó a Shanghái para participar de un simposio organizado por el Banco de Pagos Internacionales y el Banco Popular de China.

Durante esa visita mantuvo una reunión con el gobernador del organismo chino, Pan Gongsheng, donde analizaron distintos aspectos vinculados a la cooperación financiera entre ambos países y el contexto económico internacional.

Cómo funciona el swap

La negociación actual corresponde al acuerdo marco y es independiente del tramo de fondos que Argentina utilizó durante la gestión anterior.

En ese período, el Gobierno recurrió a aproximadamente US$5.000 millones equivalentes en yuanes para afrontar importaciones y obligaciones internacionales ante la escasez de reservas líquidas.

Durante 2025 y los primeros meses de 2026, el Banco Central redujo progresivamente el monto utilizado.

Según datos oficiales, los fondos activados descendieron desde 21.000 millones de yuanes —unos US$3.100 millones— al cierre de 2024, hasta 7.000 millones de yuanes —alrededor de US$1.000 millones— en diciembre de 2025.

Al 14 de enero de este año quedaba un saldo cercano a US$675 millones, cuyo cronograma de vencimientos continúa desarrollándose durante 2026.

Desde el Gobierno remarcan que la cancelación de ese tramo no implica la desaparición del acuerdo total.

El swap funciona como una línea de respaldo financiero que solo genera costos cuando los fondos son efectivamente utilizados por el Banco Central para operaciones autorizadas.

Además, el mecanismo contempla dos modalidades: una denominada onshore, con operaciones dentro del sistema financiero chino y menores costos, y otra offshore, que permite convertir los yuanes y utilizarlos en transacciones internacionales con mayor flexibilidad.

Un respaldo para las reservas y un equilibrio geopolítico

La renovación del acuerdo permitiría mantener cerca de US$19.000 millones contabilizados dentro de las reservas brutas del Banco Central.

No obstante, esos recursos no constituyen dólares de libre disponibilidad, sino que funcionan como un respaldo contable y una fuente adicional de liquidez frente a eventuales dificultades comerciales o financieras.

El entendimiento también posee una dimensión geopolítica relevante.

Mientras el Gobierno mantiene una alianza estratégica con Estados Unidos, busca al mismo tiempo preservar la relación comercial y financiera con China.

Desde Washington ya habían aclarado durante 2025 que la asistencia financiera otorgada a la Argentina no estaba condicionada a la cancelación del swap, aunque manifestaron reparos respecto de la creciente presencia china en sectores considerados estratégicos.

En la Casa Rosada confían en que esas diferencias no impedirán la renovación del acuerdo y sostienen que las conversaciones continúan avanzando. La definición formal podría conocerse en los próximos días, una vez finalizado el intercambio de documentación entre ambos bancos centrales.

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