27 septiembre, 2026
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La sheriff de Miami-Dade, Rosie Cordero-Stutz, dio a conocer este martes los nombres de las víctimas después de notificar a sus familias. Los cinco eran de origen latino, trabajaban para una empresa de limpieza aeroportuaria y viajaban en una camioneta que fue embestida por el avión.

La sheriff de Miami-Dade, Rosie Cordero-Stutz, confirmó este martes 8 de septiembre las identidades de los cinco trabajadores de limpieza que murieron el domingo, cuando un avión de carga de Amazon se despistó en el Aeropuerto Internacional de Miami y embistió la camioneta en la que se trasladaban.

La funcionaria difundió los nombres luego de completar las correspondientes notificaciones a los familiares de las víctimas. Los fallecidos son Rolando Aleman Leon, de 55 años; Yoel Rodriguez Naranjo, de 53; Julio C. Pineda, de 75; Carlos Acosta Fajardo, de 53; y Javierquis Reyes Quevedo, de 47.

Los cinco eran de origen latino y trabajaban para Professional Ocean Service Corp., una empresa contratista dedicada a la limpieza de aerolíneas, según informaron medios locales.

Las víctimas viajaban en una minivan junto a otros dos trabajadores cuando la aeronave impactó contra el vehículo. Solo dos de las personas que se encontraban allí lograron sobrevivir.

Por el momento, tres personas permanecen internadas. Dos de ellas, Eugenio Corredor, de 79 años, y Ridoel Averhoff Diaz, de 32, se encuentran en estado crítico, mientras que la tercera permanece estable. Los dos pilotos del avión también fueron atendidos luego del accidente y posteriormente recibieron el alta médica.

Durante la conferencia de prensa, Cordero-Stutz reflexionó sobre lo ocurrido y señaló: “Uno sale de su casa para ir a trabajar, a visitar a la familia, a hacer lo que normalmente hacemos, sin pensar siquiera que esto es posible”.

La sheriff también lamentó que los familiares de los fallecidos deberán afrontar durante el resto de sus vidas la ausencia de sus seres queridos.

La investigación por las muertes quedó en manos del sheriff

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, conocida como NTSB, está a cargo de investigar lo ocurrido con la aeronave y analizar los restos del accidente. Sin embargo, la investigación relacionada específicamente con las muertes corresponde de manera exclusiva a la Oficina del Sheriff de Miami-Dade.

Cordero-Stutz explicó que el Buró de Homicidios de su dependencia lleva adelante las pesquisas sobre los fallecimientos y que los investigadores mantienen contacto directo con las familias de las víctimas.

Consultada sobre la posibilidad de que los pilotos puedan enfrentar cargos penales, la sheriff reconoció que es una posibilidad, aunque aclaró que todavía no existen conclusiones al respecto.

“En este momento sería demasiado pronto para decirlo”, respondió.

Además, la Oficina del Sheriff dispuso que abogados especializados en asistencia a víctimas y capellanes permanezcan de manera continua en el Centro de Reunificación Familiar para acompañar a los familiares de los fallecidos.

Continúan las restricciones de tránsito y las demoras en el aeropuerto

La avenida 67 del Noroeste continúa cerrada entre las calles 32 y 25 del Noroeste. Ante esta situación, las autoridades solicitaron a los conductores que eviten circular por ese sector y utilicen caminos alternativos.

El accidente también continúa afectando las operaciones del Aeropuerto Internacional de Miami. Según advirtió Cordero-Stutz, se registran vuelos demorados y cancelados, por lo que recomendó a los pasajeros comunicarse con sus respectivas aerolíneas antes de dirigirse a la terminal.

El siniestro ocurrió el domingo alrededor de las 14. El Boeing 767, operado por 21 Air, una compañía de transporte de carga con sede en Carolina del Norte, regresaba a Miami desde San Juan, Puerto Rico.

La aeronave sobrepasó el final de la pista y recorrió aproximadamente 396 metros más allá del pavimento antes de atravesar una carretera ubicada junto al aeropuerto.

Durante ese recorrido, el avión impactó y destruyó la camioneta utilizada por la empresa de limpieza. Además, alcanzó a un SUV que se encontraba fuera del predio aeroportuario.

La NTSB busca determinar por qué el avión no abortó el aterrizaje

Los investigadores de la NTSB trabajan para establecer si el Boeing 767 tomó contacto con la pista demasiado tarde como para poder detenerse dentro del espacio disponible.

Las imágenes del aterrizaje muestran al avión continuando su desplazamiento cuando ya había recorrido una parte importante de la pista.

La zona habitual de contacto de una aeronave con la pista se encuentra dentro de los primeros 914 metros. En caso de que el avión haya superado ese punto sin interrumpir la maniobra, los especialistas sostienen que los pilotos deberían haber realizado un nuevo circuito de aproximación.

La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, describió la escena como una “devastación total” luego de recorrer el trayecto realizado por la aeronave.

La investigación analizará distintos factores, entre ellos la velocidad del avión, el sistema de frenado, las condiciones meteorológicas, el viento y el estado mecánico de la aeronave.

El registro de los datos de vuelo también podría permitir establecer cuál era la velocidad del Boeing 767 en el momento del aterrizaje.

El avión siniestrado tiene 32 años. Originalmente fue construido para transportar pasajeros y durante más de dos décadas fue utilizado por distintas aerolíneas. En 2015 fue convertido en una aeronave de carga, según información del sitio de seguimiento Flightradar24.

Por su parte, Mary Schiavo, piloto y ex inspectora general del Departamento de Transporte, señaló que la NTSB también analizará el historial de mantenimiento del avión, especialmente debido a sus antecedentes de propiedad extranjera, entre ellos una compañía rusa.

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