En una noche cargada de tensión en Chile, el «Chúcaro» sacó a relucir el aguante argentino para dar vuelta una pelea que parecía perdida y quedarse con el título Fedelatin.
El boxeo nacional volvió a demostrar que cuando las papas queman, el corazón manda más que la técnica. Jónathan Wilson Sánchez se plantó en el Club México de Santiago para arrebatarle el cinturón Fedelatin superwelter USA al cubano Yusnier Sorsano, en un combate que arrancó cuesta arriba pero terminó con el argentino festejando en la cara de todos.
Sorsano salió a boxear con la elegancia que caracteriza a la escuela cubana, moviéndose y punteando ante un Sánchez que parecía no encontrarle la vuelta. Los primeros tres rounds fueron un monólogo del centroamericano, pero lo que no sabía el cubano es que al patagónico le sobra oficio y hambre de gloria.
A partir del cuarto asalto, el «Chúcaro» cambió el libreto: se olvidó de las sutilezas y transformó el ring en una caldera. Con una presión asfixiante y un ritmo físico que dejó sin aire al rival, el argentino empezó a demoler las piernas y la confianza de Sorsano, quien terminó pidiendo la hora ante el asedio constante de las combinaciones del chubutense.
El fallo de los jueces fue dividido, reflejando lo cerrado de una batalla donde la preparación física fue la clave del éxito. Con dos tarjetas de 96-94 a su favor, Sánchez suma su victoria número 27 y se posiciona en lo más alto del boxeo continental, dejando en claro que para ganarle a un argentino no alcanza solo con estilo.
Ahora queda abierta la incógnita sobre el futuro del nuevo campeón: ¿está listo para dar el salto a las grandes carteleras de Las Vegas o este título es el techo para el guerrero de Puerto Madryn? Lo cierto es que, por ahora, el cinturón duerme en Argentina.
