El piloto sensación corre este domingo en las calles porteñas entre cortes de tránsito masivos y una puesta en escena que mezcla folklore, cuarteto y motores.
Palermo se convierte este domingo en un circuito callejero para que Franco Colapinto debute ante su gente, en un despliegue que promete paralizar el norte de la capital. Entre el rugido de los motores y el asfalto caliente, la organización montó un espectáculo que busca facturar con la «Colapintomanía» a costa del caos vehicular.
La jornada arranca temprano con la Sole Pastorutti intentando ponerle mística a una mañana que estará marcada por las vallas y el control policial. Mientras miles se amontonan para ver pasar un auto a toda velocidad, los vecinos de la zona ya anticipan un domingo imposible para circular por Avenida del Libertador.
Luck Ra será el encargado de cerrar la previa musical antes de que el pibe de Pilar salga a quemar caucho en cuatro tandas. La gran curiosidad será verlo arriba de la histórica Flecha de Plata de Fangio, un contraste total entre la gloria del pasado y este marketing frenético del presente que no da respiro.
El cronograma es ajustado y no permite errores: desde las 12:45 el sonido de los motores V8 interrumpirá la paz del domingo. Para los críticos, es un gasto de recursos y una molestia innecesaria; para los fanáticos, es la única chance de tener la Fórmula 1 cerca, aunque sea por unos minutos.
Al final de la tarde, el piloto cambiará el monoplaza por un colectivo descapotable para saludar a la tribuna improvisada en las veredas. Una imagen que resume la jornada: mucho ruido, pocos minutos de pista real y una ciudad que debe adaptarse al capricho de un evento privado en pleno espacio público.
