11 mayo, 2026
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La inauguración de la edición 50 fue un campo de batalla donde el Gobierno intentó imponer su discurso y terminó tapado por los gritos de un sector que no aguanta más el ajuste.

La Feria del Libro arrancó con todo, pero no precisamente por los libros. Lo que debía ser una fiesta de la cultura se transformó en un ring político cuando Leonardo Cifelli subió al escenario para defender la gestión de Milei. El funcionario nacional no pudo completar dos frases seguidas sin que el predio de La Rural se viniera abajo entre insultos de «chorro» y «caradura», dejando en claro que la tregua con el sector intelectual está muerta y enterrada.

Mientras Cifelli desafiaba a la gente pidiendo que «dejen de gritar», el ambiente se caldeaba con cada mención a Karina Milei. El cinismo oficial chocó de frente con una industria editorial que está en la lona: los datos son catastróficos, con una caída brutal en las tiradas de ejemplares y un Estado que se retiró por completo de la compra de libros, dejando a las editoriales contra las cuerdas y a los lectores pagando precios imposibles.

La provocación no terminó ahí. El secretario de Cultura chicaneó al público diciendo que eran «solo cuatro» los que protestaban, mientras las escritoras Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara preparaban una artillería pesada de críticas. Las autoras no se guardaron nada y destrozaron la «agresividad discursiva» del Presidente, comparando el lenguaje oficial con un hongo venenoso que habilita el desprecio en toda la sociedad.

El contraste fue total. De un lado, el Gobierno hablando de «ordenar el desorden»; del otro, una comunidad cultural que denuncia el desmantelamiento de la educación pública y la entrega de recursos naturales. La grieta en Palermo se podía cortar con un cuchillo y esto es solo el comienzo de una feria que promete ser la más política y picante de las últimas décadas.

¿Es la Feria del Libro el último refugio de la resistencia o es simplemente un grupo de intelectuales defendiendo privilegios mientras el país intenta cambiar?

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