La estrella colombiana rompió todos los récords en la playa de Copacabana con un show gratuito que celebró la cultura latina.
En una noche que quedará grabada en la historia de la música, Shakira se presentó ante una multitud récord de dos millones de personas en las arenas de Río de Janeiro. El megaevento no solo fue el más importante de su carrera, sino que se consolidó como el concierto más masivo realizado por un artista latino, transformando la costa brasileña en un altar a la música regional.
El espectáculo fue una verdadera cátedra de integración cultural. La barranquillera, que domina el portugués a la perfección, compartió el escenario con íconos locales de la talla de Caetano Veloso, Maria Bethânia e Ivete Sangalo. Uno de los momentos más emotivos de la jornada ocurrió cuando interpretó clásicos como «Antología» y «O Leãozinho», conectando con las raíces musicales que la unen a Brasil desde sus inicios en la década del 90.
La puesta en escena incluyó un despliegue tecnológico de vanguardia, con un show de drones que dibujó figuras en el cielo y una estructura de 1.500 metros cuadrados. Shakira aprovechó la oportunidad para reivindicar el papel de la mujer latina, dedicando parte del repertorio a las madres que lideran hogares, un mensaje que resonó con fuerza entre los cientos de miles de fans presentes.
El impacto del concierto trascendió lo artístico, dejando una huella económica significativa en la ciudad con una inyección estimada de 160 millones de dólares. El evento forma parte de un proyecto que busca posicionar a Río de Janeiro como el epicentro de los grandes eventos globales, reafirmando el poder de convocatoria que el arte y la cultura tienen en el continente.
Para el cierre, la artista desplegó toda su energía con el hit «Waka Waka» y su reciente éxito mundial junto a Bizarrap, terminando la velada bajo un espectáculo de fuegos artificiales sobre el mar. Con esta presentación, Shakira reafirma su vigencia absoluta como la máxima referente de la música en español en el mundo.
