El Xeneize visita a Barcelona de Guayaquil obligado a ganar tras el papelón en Brasil. Úbeda mete nueve cambios y apuesta por Milton Giménez ante la falta de variantes de peso.
La paciencia del hincha de Boca está al límite y el viaje a Guayaquil asoma como una caldera que puede quemar a varios. Después de morder el polvo contra Cruzeiro, Claudio Úbeda decidió tirar toda la carne al asador para enfrentar a Barcelona por la Copa Libertadores, pero la movida genera un debate feroz: ¿alcanza con el «equipo de gala» cuando la delantera llega remendada y el banco de suplentes no ofrece ninguna solución mágica?
La gran polémica de la semana se centra en el ataque. Sin Edinson Cavani, que sigue entre algodones, y con Adam Bareiro suspendido por una expulsión infantil en Belo Horizonte, el «Sifón» no tuvo otra opción que ratificar a Milton Giménez. Si bien el ex-Banfield viene de mojar en el torneo local, muchos socios se preguntan si tiene la jerarquía necesaria para ser el 9 titular en una parada brava de Libertadores. La dupla con Merentiel será la única carta de gol en un esquema que parece demasiado dependiente de lo que inventen los volantes.
En el mediocampo, la apuesta es total por la tenencia, pero el riesgo es altísimo. Leandro Paredes y Santiago Ascacíbar cargan con la responsabilidad de darle vuelo a un equipo que suele nublarse cuando las papas queman. La falta de recambio, especialmente por la nueva lesión de Ánder Herrera, deja al desnudo una planificación de plantel que hoy muestra sus grietas justo cuando el margen de error en el grupo desapareció por completo.
La defensa también vuelve a ser el centro de las miradas. El DT desarma el fondo que cumplió en Santiago del Estero para devolverle la titularidad a Di Lollo y Costa. El hincha no olvida los desajustes que costaron puntos clave y la presión sobre Leandro Brey es total; el pibe ya no tiene margen para los errores de juventud si Boca quiere traerse algo de Ecuador para no empezar a despedirse temprano de la Copa.
Nueve cambios de un partido a otro es una cifra que asusta y que habla a las claras de una falta de identidad que Úbeda todavía no logra resolver. Mientras el equipo alternativo camina solo en el torneo local, los «titulares» siguen en deuda en el plano internacional. La cita en el Monumental de Guayaquil será el termómetro definitivo para saber si este ciclo tiene espalda o si estamos ante otro fracaso anunciado en la obsesión continental.
El martes a las 21 se terminan las palabras y empiezan las realidades. ¿Es este el equipo que puede ganar la Copa o Boca está improvisando en el momento menos indicado? La moneda está en el aire y el crédito del DT depende exclusivamente de lo que pase en el césped ecuatoriano.
