Mientras el Gobierno festeja números que nadie ve en la góndola, los inversores le dan la espalda al peso y se cubren contra un estallido de precios que no cede.
¿Te contaron que la inflación está bajando? Los que manejan la plata de verdad parece que no les creen nada. El dato de marzo del 3,4% fue un balde de agua fría que dejó al descubierto que los precios regulados y los alimentos siguen volando, obligando a los inversores a abandonar las tasas fijas que te ofrece el banco para refugiarse desesperadamente en los bonos que ajustan por inflación.
La realidad es que el bolsillo manda y el «operativo desinflación» está pegando contra la pared. Educación subió más del 12% y el transporte no para de castigar al trabajador. Con este panorama, apostar a una tasa fija es como querer apagar un incendio con un vaso de agua: vas a perder seguro porque la inflación se come cualquier interés que te prometan.
El mercado ya se avivó y se tiró de cabeza a los bonos CER, que son los únicos que te cuidan de que tu plata no se convierta en papel picado. La demanda es tan bestia que estos bonos ya rinden negativo; es decir, la gente prefiere perder un poquito contra la inflación antes que quedar expuesta a la timba de una tasa que el Banco Central maneja a su antojo.
¿Por qué los gurúes del Gobierno dicen que todo está bien mientras el asado y los servicios suben por el ascensor? Porque necesitan que te quedes en pesos mientras ellos se acomodan. Pero fijate lo que hacen con la suya: en la última licitación del Tesoro, el 70% de la guita fue a buscar cobertura inflacionaria. Nadie quiere tasa fija porque nadie cree que el 2% mensual sea un piso real.
La brecha entre lo que dice el INDEC y lo que pasa en el supermercado es cada vez más ancha. Si la inflación de abril no baja drásticamente, los que se quedaron esperando la «luz al final del túnel» van a ver cómo sus ahorros se licúan en tiempo récord. El que avisa no traiciona: el mercado ya eligió bando y no es el de la calma que intenta vender el oficialismo.
¿Vos qué vas a hacer con tus ahorros? ¿Vas a seguir creyendo en los pronósticos de las consultoras que siempre la pifian o vas a mirar para dónde corre la plata en serio? El debate está servido y el bolsillo no espera.
