11 mayo, 2026
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El polémico letrado admitió que llevó al principal sospechoso y al menor en su camioneta. La Justicia sospecha que ayudó a escapar a un presunto asesino con el chico a cuestas.

¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando que los que conocen la ley la usen para pisotearla? La desaparición de Nahuá, de apenas 6 años, dio un vuelco asqueroso con la detención de José Fernández Codazzi. No es un error, es un escándalo: el abogado reconoció en la cara de los fiscales que él mismo subió al nene y al padre prófugo a su camioneta para «dejarlos» en plena ruta. Mientras todo un país busca a una criatura, parece que los «sacamanchas» de siempre se dedican a facilitar huidas.

La situación de Codazzi es indefendible. Una cámara de seguridad lo mandó al frente mientras trasladaba a Josías Santos Regis, un brasileño que está siendo buscado por intento de homicidio. ¿Qué hacía un abogado llevando a un tipo con esos antecedentes y a un menor desaparecido en su vehículo particular? La Justicia ahora allanó su estudio y su casa en Esquina, buscando pruebas de lo que ya todos sospechamos: una red de encubrimiento que da náuseas.

Los investigadores están tratando de que el letrado largue el lugar exacto donde los bajó, porque sus declaraciones tienen más agujeros que un colador. Se sospecha que Codazzi no solo sabía que Santos Regis se estaba escapando, sino que le dio la logística necesaria para desaparecer del mapa con Nahuá. Es el mismo nombre que ya sonó en otros casos oscuros de la provincia y que ahora vuelve a estar en el centro del lodo.

Mientras tanto, en la Ruta 12 los rastrillajes no paran, pero el tiempo vuela y la Alerta Sofía sigue encendida. La policía secuestró la camioneta de Codazzi para buscar rastros biológicos. Es increíble que en lugar de estar buscando pistas en el monte, la Justicia tenga que perder tiempo deteniendo a los propios abogados que deberían colaborar. ¿Es negligencia o hay algo mucho más pesado detrás de este «favor» al fugitivo?

La indignación en Corrientes y en todo el país no para de crecer. No estamos hablando de un descuido, estamos hablando de un tipo con título que habría usado su estructura para ayudar a que un sospechoso de violencia se lleve a un nene de 6 años. Si los que tienen que defender la justicia son los primeros en embarrar la cancha, ¿qué esperanza nos queda de encontrar a los chicos que nos faltan?

La detención de Codazzi es solo la punta del iceberg de una causa que huele a podrido desde el primer día. Ahora falta que la Justicia tenga los pantalones para ir a fondo y no permita que este sea otro caso donde el poder y los contactos ganan la pulseada. ¿Dónde está Nahuá y quiénes más están ayudando a que no aparezca?

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