El municipio de Almirante Brown gasta fortunas en una feria de «primer nivel» en Adrogué en medio de una crisis que no da respiro a los comerciantes locales.
Hoy abre la Feria del Libro en la Plaza Brown y, como siempre, el despliegue es obsceno para un municipio que tiene barrios enteros sin asfalto ni luces. Mientras los vecinos hacen malabares para pagar la cuenta de luz, el oficialismo local monta carpas gigantes, trae escritores «amigos» con viáticos pagos y organiza un show que huele más a campaña política que a amor por la lectura.
El debate en las esquinas de Adrogué y Burzaco es el mismo de todos los años: ¿Es momento de gastar millones en eventos gratuitos cuando la seguridad en las paradas de colectivo es un desastre? La «cultura» se volvió el refugio perfecto para los intendentes que quieren sacarse la foto sonriendo entre libros, mientras el pequeño librero del barrio tiene que cerrar porque no puede competir con el marketing estatal.
La cartelera de este año promete «charlas de reflexión», pero lo que el vecino reflexiona cuando ve el gasto en publicidad oficial es otra cosa. Las redes ya están explotando entre los que defienden el «derecho a la cultura» y los que exigen que esa plata vaya a las salitas de salud que están sin insumos. El contraste entre el brillo de la feria y el barro de las periferias del distrito es cada vez más difícil de ocultar.
Incluso dentro del ambiente cultural local hay bronca: muchos artistas de Brown denuncian que para los de afuera hay alfombra roja y cheques jugosos, pero para los talentos del barrio solo quedan los horarios marginales y las migajas. Es la misma historia de siempre en la Provincia: circo para el pueblo, pero el pan está cada vez más caro y difícil de conseguir.
La feria durará todo el fin de semana, pero el costo real para el contribuyente es una incógnita que nadie en el municipio quiere responder. ¿Hasta cuándo vamos a seguir financiando festivales de lujo en municipios quebrados? La respuesta, como siempre, la tiene el vecino que ve cómo se usan sus impuestos para el lucimiento personal de unos pocos funcionarios.
