El técnico de River justificó el borrado de Kendry Páez e Ian Subiabre mientras el entorno del fútbol arde por los arbitrajes que favorecieron a su próximo rival.
La victoria ante Gimnasia y el pase a semifinales quedaron en segundo plano cuando Eduardo Coudet tuvo que explicar por qué dejó afuera a las joyas del club. En un clima de tensión, el Chacho minimizó las ausencias de los juveniles y prefirió refugiarse en el brillo de Juanfer Quintero, intentando desviar la atención de un conflicto interno que los hinchas ya empiezan a cuestionar.
Sobre la situación de Kendry Páez y Subiabre, el entrenador fue tajante: no hay misterios, simplemente juega el que él ve mejor. Sin embargo, en el mundo River estas decisiones huelen a castigo o a una falta de manejo de grupo que podría explotar si los resultados no acompañan en la definición del torneo.
Mientras tanto, el fantasma de los arbitrajes sobrevuela la previa del cruce contra Rosario Central. El Chacho, fiel a su estilo cuando el terreno se pone pantanoso, eligió el silencio absoluto y gambeteó las preguntas sobre los fallos que beneficiaron al Canalla frente a Racing. Una postura que genera sospechas y calienta la previa de un duelo que promete ser una guerra.
Para calmar las aguas, el DT aseguró que los problemas físicos de Gonzalo Montiel y Marcos Acuña son menores. Según el cuerpo médico, las salidas de los laterales campeones del mundo fueron por precaución, aunque el desgaste físico del plantel es evidente y preocupa de cara a lo que viene.
River llega a semis con un Juanfer encendido y una defensa entre algodones, pero con un entrenador que parece estar jugando su propio partido contra la prensa y los rumores de pasillo. El sábado se verá si su estrategia de «limpieza» y silencio le sirve para llegar a la final o si el estallido es inevitable.
