El presidente del organismo monetario confirmó que el Estado no usará un solo peso para aliviar la morosidad de los hogares, que ya trepó al nivel más alto registrado desde el año 2010.
La paciencia de la clase media bonaerense vuelve a ponerse a prueba con un anuncio que roza la crueldad institucional. El Banco Central de la República Argentina dejó en claro que no moverá un dedo ni destinará recursos públicos para rescatar a las miles de familias que hoy no pueden pagar sus tarjetas o créditos, a pesar de que la irregularidad en los pagos encadenó quince meses consecutivos de aumentos.
Mientras los trabajadores recortan gastos básicos para subsistir, el jefe de la entidad financiera, Santiago Bausili, justificó la inacción oficial asegurando que las corporaciones bancarias ganaron lo suficiente como para absorber las pérdidas en sus balances. Para el poder económico, que la gente esté ahogada financieramente no representa un riesgo que merezca la intervención estatal.
El escenario en el conurbano y el interior de la Provincia de Buenos Aires es alarmante, con un índice de vulnerabilidad que entró de lleno en la categoría de fragilidad familiar debido a la licuación de los salarios y la destrucción del empleo. Sin embargo, la respuesta de la gestión nacional es darle la espalda a la realidad de los deudores particulares y priorizar el equilibrio macroeconómico.
Para colmo de males, las autoridades tampoco trajeron alivio para el sector productivo bonaerense, ya que las restricciones cambiarias y el cepo para las empresas seguirán vigentes por tiempo indeterminado. La prioridad del equipo económico se concentra exclusivamente en exhibir números macro de cara a los mercados, ignorando deliberadamente la asfixia cotidiana de los privados.
La decisión de congelar cualquier tipo de salvataje financiero consolida un escenario de desamparo absoluto para los sectores bancarizados. Con las puertas de la asistencia oficial cerradas bajo llave, queda flotando el interrogante de hasta cuándo la sociedad podrá sostener el pago de tasas usureras antes de que el sistema colapse por completo.
