La cúpula del PJ inició los preparativos para conmemorar el primer aniversario de la condena y detención domiciliaria de la exmandataria, utilizando la movilización callejera como un mensaje directo hacia el mandatario provincial en medio de reproches por deslealtad.
La interna del peronismo bonaerense sumó un capítulo de máxima tensión que promete trasladar la disputa a la vía pública. A tres semanas de cumplirse un año desde que la Corte Suprema de Justicia dejara firme la condena a seis años de prisión por la causa Vialidad, la dirigencia alineada con la expresidenta activó un cronograma de protestas para exigir su liberación y, fundamentalmente, medir las lealtades dentro del movimiento de la Provincia de Buenos Aires.
El despliegue de las agrupaciones kirchneristas incluye un banderazo en Parque Lezama previsto para el próximo 20 de junio, además de vigilias permanentes frente al domicilio donde la exjefa de Estado cumple el arresto domiciliario. Las actividades, coordinadas en la sede del PJ por legisladores e intendentes del conurbano, exponen la urgencia de un sector político por imponer la figura de la exmandataria como el eje indiscutible de la discusión partidaria, de cara a los próximos comicios.
El verdadero trasfondo de este operativo de resistencia cultural es la abierta hostilidad hacia el gobernador de la Provincia, a quien el cristinismo puro le reclama de manera pública una postura de sumisión y militancia activa por la libertad de la conductora del espacio. Los reproches recrudecieron tras la negativa del mandatario provincial a realizar visitas protocolares al departamento de detención, un gesto interpretado por los sectores duros como una muestra de ingratitud política.
Desde la gobernación bonaerense optaron por esquivar las presiones y contestaron con el despliegue de afiches en la ciudad de La Plata que instan a polarizar la discusión de cara al 2027. Cerca del mandatario provincial descartan un acercamiento inmediato al considerar que las condiciones actuales de la cúpula partidaria se limitan a impartir órdenes y reproches en lugar de discutir un armado político de cara al futuro.
La pegatina de carteles bonaerenses amaneció con inscripciones de aerosol que exigen la libertad de la exjefa de Estado, graficando que la tregua está completamente rota. Las movilizaciones de las próximas semanas funcionarán como un termómetro para determinar qué intendentes y referentes territoriales eligen alinearse con el esquema tradicional o respaldar la autonomía de la gestión provincial.
