El oficialismo tranza a contrarreloj con los gobernadores aliados para conseguir el quórum, meter el hachazo a la Zona Fría y bloquear la sesión que busca sentar al jefe de Gabinete en el banquillo de los acusados.
La rosca política en el Congreso llegó a su punto más caliente y el bolsillo de los bonaerenses vuelve a estar en el centro de la tormenta. En una jugada frenética coordinada desde la Casa Rosada, La Libertad Avanza busca sesionar este miércoles para aprobar la polémica Ley Hojarasca y enterrar definitivamente los subsidios al gas por Zona Fría, mientras despliega una agresiva estrategia parlamentaria para vaciar la sesión opositora que pretende interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presuntas irregularidades patrimoniales.
El nivel de tensión en los pasillos de la Cámara Baja demuestra que el oficialismo está dispuesto a ceder beneficios energéticos a las provincias del norte con tal de blindar a los funcionarios nacionales. Para los habitantes de la Provincia de Buenos Aires, este pacto de oficinas significa una amenaza directa: el nuevo esquema busca pulverizar las tarifas diferenciadas que regían desde 2021, limitando el beneficio del gas solo a los sectores de menores ingresos y dejando a la clase media bonaerense expuesta a boletas impagables en pleno invierno.
Mientras el presidente de la Cámara, Martín Menem, y los armadores libertarios cuentan voto por voto para llegar a los 129 legisladores, la oposición unificó fuerzas entre Unión por la Patria y bloques dialoguistas para contraatacar una hora después. El plan opositor no solo busca arrastrar a Adorni al recinto bajo la amenaza constitucional de una moción de censura, sino que también metió presión pesada exigiendo explicaciones urgentes a Luis Caputo y a Sandra Pettovello por el desfinanciamiento universitario.
La batalla es total y expone el verdadero rostro de la negociación política, donde los recursos de las provincias se usan como moneda de cambio para tapar los escándalos de la gestión central. La Casa Rosada confía en que su red de gobernadores aliados funcionará como un escudo eficiente para garantizar el quórum propio y desactivar el avance de las investigaciones judiciales y legislativas que salpican al entorno presidencial.
El descenlace de esta doble jornada parlamentaria determinará si el oficialismo logra consolidar su agenda de ajuste estructural con el aval de las provincias, o si la oposición consigue propinarle un golpe demoledor al corazón del Gabinete en un escenario de creciente descontento social.
