19 junio, 2026
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Las empresas de Añelo estallaron contra las grandes operadoras por el nulo derrame del boom petrolero y convocaron a una cumbre urgente con la UOCRA para frenar la invasión de firmas foráneas.

La mentira del derrame energético quedó totalmente al descubierto en el corazón del yacimiento más rico del país. Mientras el gobierno y las multinacionales festejan récords históricos de producción con más de 610 mil barriles de petróleo diarios, las pymes locales denunciaron una parálisis laboral absoluta y un desprecio sistemático que las está dejando al borde de la quiebra total en pleno boom del shale.

La indignación empresarial y sindical es total ante una jugada que consideran una verdadera traición al desarrollo regional. La Cámara de Empresas de Añelo desnudó cómo las grandes operadoras petroleras eligen sistemáticamente contratar a corporaciones de otras provincias con estructuras de costos sospechosamente bajas, desplazando por completo de la logística, las obras y los servicios a las firmas que invirtieron sus capitales en el territorio.

El conflicto escaló a niveles críticos porque la competencia es brutalmente desigual, favorecida por la falta total de controles estatales frente al desembarco de constructoras extranjeras. Los empresarios regionales y el gremio de la UOCRA plantaron bandera y exigen de manera urgente beneficios fiscales, un hachazo a las tasas municipales y, sobre todo, que las petroleras muestren los contratos ocultos que manejan a espaldas de la región.

Esta alarmante situación demuestra que la riqueza de Vaca Muerta se transforma en ganancias extraordinarias que viajan directo a Buenos Aires o al exterior, mientras las localidades petroleras absorben el impacto social, la inflación interna y el desgaste de la infraestructura sin recibir un solo peso del festival de dividendos. La rosca corporativa prefiere importar mano de obra barata antes que apostar al entramado productivo local.

La cumbre de urgencia en Añelo promete ser el inicio de una batalla feroz que paralizará la cuenca si el sector político no interviene de inmediato. Queda abierta la incógnita de hasta cuándo aguantará la tensión social antes de que las pymes y los trabajadores decidan cortar los accesos a los pozos para exigir que la riqueza petrolera deje de beneficiar a los mismos de siempre.

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