11 mayo, 2026
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Jorge Macri salió a cruzar a los que se creen que amenazar una escuela es un chiste y advirtió que no habrá piedad para padres ni alumnos involucrados.

¿En qué momento las escuelas de Buenos Aires pasaron de ser un lugar de aprendizaje a un escenario de operativos policiales y miedo constante? La ola de amenazas que sacude a la Capital ya no es un «fenómeno global» que se pueda mirar por televisión: es una realidad que tiene a los padres con el corazón en la boca y al Gobierno de la Ciudad armando comités de emergencia para evitar una tragedia.

Jorge Macri fue tajante: se terminaron las «bromas pesadas». En una conferencia de prensa que destiló bronca, el jefe de Gobierno dejó claro que generar pánico es un delito y que la justicia ya le puso el ojo a más de 25 casos graves. Lo que nadie te cuenta es que la «lógica viral» de las redes sociales está empujando a los pibes a límites peligrosos, y ahora los docentes tienen que lidiar con protocolos que distinguen entre armas de fuego, navajas y hasta «armas impropias» como vidrios o compases.

El nuevo protocolo es un manual de supervivencia. Prohíbe a los directivos requisar mochilas —solo pueden hacerlo los padres— y ordena llamar al 911 al menor indicio de un arma de fuego. Mientras tanto, Mercedes Miguel apunta contra las redes sociales y la falta de responsabilidad de las empresas tecnológicas que amplifican estos contenidos violentos. ¿Hasta cuándo vamos a dejar que un algoritmo le maneje la cabeza a nuestros hijos?

Lo más preocupante es el trasfondo: pibes con ansiedad, angustia y una desconexión total que buscan validación en el caos. La Ciudad ya tiene más de 48.000 familias firmando compromisos para postergar el uso del celular, pero la pregunta es si alcanza con un papel firmado cuando la violencia ya entró por la puerta del colegio.

La situación es límite. Los tres poderes del Estado dicen estar alineados, pero la angustia en las casas no afloja. ¿Estamos ante una generación perdida en las pantallas o fallamos nosotros como sociedad al naturalizar que un patrullero en la puerta de la escuela sea parte del paisaje?

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