30 junio, 2026
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El ministro de Economía sostuvo que el actual esquema está impulsado por las exportaciones, descartó que el tipo de cambio sea el principal problema de competitividad y proyectó una recuperación para la construcción.

Durante su participación en la 31ª edición de BATEV, la Exposición Internacional de la Construcción y la Vivienda que se realiza en La Rural, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el modelo económico del Gobierno y aseguró que, a diferencia de otras etapas de la historia argentina, actualmente existe disponibilidad de divisas para distintos sectores de la economía.

El funcionario afirmó que el esquema vigente está basado en las exportaciones y sostuvo que esa característica permite romper con la tradicional restricción externa que, durante años, condicionó el crecimiento del país.

«Hoy hay dólares para todos», aseguró Caputo, al recordar que hasta hace pocos años las divisas escaseaban tanto para importar productos como para ahorrar o para que las empresas pudieran girar utilidades al exterior.

En ese sentido, remarcó que el Banco Central alcanzó en apenas cinco meses la meta anual de acumulación de reservas acordada con el Fondo Monetario Internacional, debido al excedente de dólares que, según indicó, registra actualmente la economía.

Caputo rechazó que el tipo de cambio sea el problema

Durante su exposición, el titular del Palacio de Hacienda también respondió a las críticas sobre la competitividad de distintos sectores productivos y rechazó que el atraso cambiario sea el principal factor que afecta a las empresas.

Según explicó, las dificultades que atraviesan muchos empresarios responden principalmente al peso de la carga impositiva y a las regulaciones vigentes, y no al valor del dólar.

Además, sostuvo que el Gobierno no lleva adelante una apertura comercial indiscriminada y reconoció que el mercado laboral todavía presenta dificultades.

«El empleo, por ahora, está achatado», señaló el ministro, quien indicó que el trabajo registrado disminuyó mientras aumentó el empleo informal. No obstante, manifestó su expectativa de que la futura ley de modernización laboral contribuya a revertir esa situación.

Como ejemplo, mencionó los casos de Whirlpool y Lumilagro, empresas que cerraron plantas para priorizar importaciones. Según detalló, el 80% de los trabajadores desvinculados de Whirlpool consiguió un nuevo empleo en tres meses, mientras que en Lumilagro esa cifra alcanzó al 100%.

Para Caputo, el desafío no pasa por evitar la pérdida de un puesto de trabajo, sino por garantizar que quienes quedan desempleados puedan reinsertarse rápidamente en el mercado laboral.

El panorama para la construcción

En el encuentro organizado por la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos y Asociación de Empresarios de la Vivienda (CEDU + AEV), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) y Exposiciones y Ferias de la Construcción Argentina (EFCA), el ministro buscó transmitir una visión optimista sobre el futuro del sector.

«Esta industria tiene un futuro fenomenal», afirmó, pese a que el último Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el Indec, mostró una caída del 4% en abril respecto de marzo y una baja interanual del 2,8%.

Consultado sobre el incremento de los costos de construcción medidos en dólares y el impacto sobre la rentabilidad de los desarrolladores, Caputo consideró que el escenario cambió y advirtió que las empresas deberán adaptarse a márgenes de ganancia más reducidos.

Créditos hipotecarios y financiamiento

El ministro también se refirió al desarrollo del crédito hipotecario y explicó que la normativa vigente limita a los bancos a otorgar préstamos en dólares únicamente a quienes generan ingresos en esa moneda.

Sin embargo, planteó que ese mercado podría expandirse mediante instrumentos del mercado de capitales, como las obligaciones negociables.

Además, dejó abierta la posibilidad de una mayor participación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES en proyectos destinados al sector inmobiliario.

Según explicó, si bancos y sociedades de bolsa conforman fondos inmobiliarios, esos recursos podrían potenciarse con aportes de organismos multilaterales e incluso con fondos provenientes del FGS, lo que permitiría multiplicar el financiamiento disponible para el desarrollo de nuevos proyectos.

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