La entrega del predio a empresas vinculadas al entorno de Karina Milei y Manuel Adorni desata denuncias penales por corrupción y tráfico de influencias.
Mientras vos hacés malabares para llegar a fin de mes, el Gobierno parece estar cocinando un negocio fabuloso entre cuatro paredes. La concesión de Tecnópolis por 25 años quedó en la mira por un pliego que parece redactado a medida para beneficiar a Direct TV y Torneos, socios de la misteriosa firma Foggia, la misma que organiza los shows presidenciales y tiene vínculos directos con el riñón de la Casa Rosada.
El predio de 50 hectáreas en Vicente López, que supo ser un espacio de ciencia y cultura gratuita, ahora se encamina a ser el «patio privado» de los amigos del poder. Las denuncias penales por administración fraudulenta y cohecho no se hicieron esperar, apuntando a un direccionamiento grosero del concurso público que dejó afuera a otros competidores con excusas técnicas más que dudosas.
Lo más indignante del «Adorni Gate» cultural es la red de casualidades: directivos que saltan de una empresa a otra, apoderadas que son manos derechas de funcionarios y consultoras familiares que facturan a los mismos beneficiarios de la licitación. Están desmantelando laboratorios, radios y estudios de grabación únicos en Latinoamérica para entregarle el predio «limpio» a los privados el próximo 1 de julio.
Como si fuera poco, el canon mensual de 611 millones de pesos recién se empezaría a pagar dentro de dos años y medio. Un regalo con moño para un consorcio que ya tiene el camino allanado mientras los 200 trabajadores del parque esperan el telegrama de despido. ¿Es una gestión libertaria o un saqueo a plena luz del día para financiar la caja propia?
La voracidad por cerrar este negocio antes de que alguien encienda la luz en la Justicia es total. Tecnópolis, el Vaticano de los argentinos por su tamaño, está en liquidación y los compradores son los mismos que te piden el voto para «terminar con la casta». La joda sigue, pero ahora los invitados son otros.
