El Gobierno de la Ciudad convoca a una reunión vecinal para discutir el futuro de una de las zonas más calientes de la capital mientras la crisis urbana no da tregua.
Constitución no aguanta más y ahora el oficialismo porteño pretende calmar los ánimos con una «mesa de trabajo» en medio de un clima de hartazgo generalizado. En un barrio donde la inseguridad y el abandono son moneda corriente, esta convocatoria bajo la figura de Área de Desarrollo Prioritario suena, para muchos, como una estrategia para dilatar soluciones reales mientras se cocina el nuevo Código Urbanístico.
El encuentro está pactado para este miércoles a la tarde, pero el escepticismo de los vecinos ya se hace sentir en las calles. ¿De qué sirve una mesa de consenso cuando los problemas estructurales de la Comuna 1 se llevan puestos cualquier plan de embellecimiento? La realidad es que el barrio está sumergido en una degradación que parece irreversible para quienes lo transitan a diario entre promesas incumplidas.
Mientras los funcionarios hablan de «revitalización estratégica», la gente se pregunta si esta vez sus propuestas serán escuchadas o si solo se trata de otro trámite burocrático para legitimar decisiones ya tomadas en despachos vidriados. El polígono ADP N°3 es el nuevo nombre técnico para una zona que pide a gritos presencia policial y limpieza, no más formularios de inscripción previa.
La trampa parece estar en los detalles: para que cualquier mejora sea real, la Legislatura porteña tiene que dar el visto bueno, lo que convierte a este proceso participativo en un camino largo y sinuoso que pocos creen que llegue a buen puerto antes de que el barrio termine de colapsar.
Queda ver si los vecinos lograrán imponer una agenda de emergencia o si la reunión terminará siendo una charla de café para decorar un expediente oficial. La paciencia en Constitución tiene un límite y ya se agotó hace rato.
