11 mayo, 2026
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A una fecha del final, la Liga Profesional ya tiene a sus privilegiados y el morbo de los cruces mata o muere empieza a jugar su propio campeonato.

La fase regular del Torneo Apertura 2026 entra en su etapa de definiciones y los escritorios ya sacan chispas. Con once equipos adentro, el mapa de los playoffs dibuja enfrentamientos que prometen paralizar el país, pero que también dejan un tendal de dudas sobre quiénes llegan realmente por mérito y quiénes por el peso de la camiseta en un formato que no deja de generar sospechas.

En la parte alta, el Estudiantes de La Plata mira a todos desde arriba mientras espera a un Barracas Central que, como siempre, se mete en la discusión bajo la lupa de todo el fútbol argentino. ¿Es casualidad que los mismos de siempre estén ahí o el sistema está diseñado para que los «invitados» de turno tengan su silla asegurada en la mesa del poder?

El duelo cordobés entre Talleres y Belgrano en la parte baja es lo que todos quieren ver, pero nadie se anima a garantizar seguridad. En Buenos Aires, el cruce entre River e Independiente y el posible avance de Boca contra Huracán ya tienen a los hinchas denunciando favoritismos en los arbitrajes que vendrán. Nadie confía en nadie y el ambiente está caldeado.

Gimnasia y San Lorenzo reman de atrás contra el sistema, intentando romper una estructura que parece premiar a los amigos del poder. La realidad es que, a falta de una jornada, el show está armado, las entradas se van a vender y los errores arbitrales «inevitables» ya están en la boca de todos los fanáticos que no compran el discurso oficial.

La pelota todavía no rodó en los cruces, pero el escándalo ya está servido. ¿Están los cruces armados para que lleguen los que venden o queda espacio para la justicia deportiva en este fútbol argentino?

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