14 agosto, 2026
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El nuevo presidente colombiano asumirá con una agenda internacional que marca un quiebre con la gestión de Gustavo Petro. Promete restablecer relaciones con Israel, fortalecer el vínculo con Washington y redefinir la posición del país frente a Venezuela, Cuba y Nicaragua.

La asunción de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia marcará un cambio profundo en la política exterior del país. El dirigente de derecha llegará al poder con una agenda que busca revertir buena parte de las decisiones adoptadas durante la administración de Gustavo Petro y reforzar los vínculos con Estados Unidos e Israel.

El acto de toma de posesión se realizará este 7 de agosto en la ciudad de Cali, una decisión inédita ya que históricamente las ceremonias presidenciales se desarrollaban en Bogotá. Entre los invitados estarán el rey Felipe VI de España y varios mandatarios latinoamericanos alineados con posiciones conservadoras, entre ellos Javier Milei, Daniel Noboa, Santiago Peña, José Raúl Mulino, Luis Abinader y otros referentes de la región.

Uno de los principales cambios anunciados será el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel, interrumpidas por el gobierno de Gustavo Petro en mayo de 2024 como respuesta a la ofensiva militar en la Franja de Gaza.

El nuevo gobierno acordó con las autoridades israelíes el regreso de los embajadores, la eliminación recíproca de visas, la reactivación de la cooperación en materia económica y de seguridad y el traslado de la embajada colombiana desde Tel Aviv hacia Jerusalén, una decisión que genera controversia debido a que gran parte de la comunidad internacional considera que el estatus de esa ciudad debe resolverse mediante un acuerdo entre israelíes y palestinos.

Además, Colombia retirará su participación en la causa impulsada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia por presuntas violaciones durante la guerra en Gaza.

Analistas consultados por distintos medios consideran que estas decisiones representan mucho más que un regreso a la política exterior previa a Petro y reflejan un alineamiento aún más fuerte con los intereses de Estados Unidos e Israel.

La relación con Washington también será uno de los ejes centrales de la nueva administración. De la Espriella confirmó la incorporación de Colombia al denominado «Escudo de las Américas», la alianza impulsada por Donald Trump para coordinar acciones regionales contra el narcotráfico y las organizaciones criminales.

La iniciativa contempla intercambio de inteligencia, coordinación operativa y cooperación militar entre los países participantes, en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones entre Bogotá y Washington durante el gobierno de Petro.

Los especialistas sostienen que esta estrategia implicará un cambio respecto de la política de «Paz Total» impulsada por el mandatario saliente, que privilegiaba las negociaciones con distintos grupos armados ilegales.

Otro de los cambios relevantes estará vinculado con Venezuela. El gobierno entrante anticipó que no mantendrá un diálogo directo con las autoridades venezolanas y que cualquier vínculo institucional se canalizará a través de Estados Unidos.

Respecto de la integración regional, De la Espriella buscará consolidar un bloque de gobiernos de centroderecha junto a mandatarios como Javier Milei, Daniel Noboa y otros dirigentes afines, aunque distintos analistas consideran que, por ahora, se trata de una coincidencia política más que de una estructura institucional consolidada.

En materia internacional también anunció el cierre de 14 embajadas y 15 consulados, la ruptura de relaciones con Cuba y Nicaragua y la revisión del vínculo con organismos multilaterales como la ONU y la OEA, aunque especialistas advierten que muchas de esas iniciativas enfrentarán límites políticos, institucionales y constitucionales.

Otro de los interrogantes gira en torno a la relación con China. Durante el gobierno de Petro, Colombia avanzó en acuerdos de cooperación con Beijing y solicitó incorporarse al banco de desarrollo de los BRICS. La nueva administración aún no definió si mantendrá esos compromisos, aunque distintos analistas prevén un mayor acercamiento a Washington y una postura más cautelosa frente a China y Rusia.

El primer examen internacional para De la Espriella llegará en septiembre, cuando Colombia participe de la Asamblea General de las Naciones Unidas y Estados Unidos evalúe nuevamente el desempeño del país en la lucha contra el narcotráfico, dos escenarios que pondrán a prueba el nuevo rumbo diplomático anunciado por el mandatario.

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