11 mayo, 2026
7

Cuatro de los gurúes más influyentes del mercado desnudaron las grietas del plan oficial. Entre la «inflación en dólares» y la deuda que se patea para el que viene, el optimismo libertario empieza a oler a rancio.

Las 3 claves para entender por qué la fiesta de los mercados no llega a la calle quedaron expuestas en la última Expo EFI. Mientras el Gobierno saca pecho con el superávit, los economistas que realmente mueven la aguja —Dal Poggetto, Álvarez Agis, Borenstein y Tavella— advierten que Argentina se está volviendo prohibitivamente cara en dólares, con tarifas que vuelan y un consumo que, lejos de ser un «pico histórico», está en coma farmacológico.

Marina Dal Poggetto tiró la primera bomba: estamos viviendo una «inflación en dólares» brutal del 18% en apenas meses. ¿Qué significa esto para vos? Que la luz, el gas y el transporte suben por el ascensor mientras el dólar oficial va por la escalera, encareciendo el costo de vida a niveles ridículos. No es productividad, es un esquema que te obliga a quemar cada vez más billetes verdes para comprar los mismos fideos de siempre.

Por su parte, Álvarez Agis sacó a la luz el «trilema» que le quita el sueño a Caputo. El Gobierno se dio cuenta de que si sigue con el fundamentalismo de bajar la inflación cueste lo que cueste, termina de fundir lo poco que queda de la industria. Por eso empezaron a «ablandarse»: manotean al Banco Nación para meter cuotas y pisan el precio de la nafta, demostrando que al final del día, al León también le dan miedo las encuestas y la recesión.

Lo que nadie te cuenta es que el famoso «orden fiscal» tiene un trasfondo oscuro. Borenstein y Dal Poggetto coincidieron en que la deuda en pesos está subiendo y se está indexando. Traducción para el laburante: el Gobierno está barriendo la basura bajo la alfombra y pateando una bomba de compromisos para la próxima gestión, mientras la gente se queda sin cuerda incluso para «tarjetear» el supermercado.

En el medio de este debate, la grieta es geográfica: una «economía cordillerana» que vuela con el petróleo y el agro, frente a una «economía urbana» —donde vivimos nosotros— que no crea un solo empleo genuino. El mercado ya compró que hay dólares, pero los expertos avisan: si el bolsillo no arranca de acá al 2027, no habrá superávit que los salve del castigo en las urnas.

¿El plan funciona o solo están ganando tiempo los de siempre? La realidad es que, por ahora, el único éxito es financiero; en la góndola, la historia sigue siendo de mishiadura y resignación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *